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 Crónicas de Abysso [privado. +18]

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Abysso
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MensajeTema: Crónicas de Abysso [privado. +18]   Mar 10 Jul 2012 - 22:08

Diario de Abysso: primer semana

Hacía una semana que habíamos zarpado y nada extraño había sucedido, llegábamos al Mar Prohibido en busca del carcinos (cangrejo gigante) que viajaba a Mar del Pico a engendrar caos entre marineros y pescadores, muelles y puertos; una recompensa pendía de sus pinzas y sería nuestra.

Bajo las órdenes del Capitán Clark "Rocoso" Bainard estabamos bien encaminados a hallar a nuestro oponente, la bestia marina de férrea coraza conocida como El Carcinos del Pico. La tripulación estaba conformada por una mayoría humana que estrangulaba mis esperanzas y no tanto mi determinación; una sirena y una hada eran nuestras prisioneras, Bainard sabía tener entretenidos a sus hombres que saturados de testosterona y exiguos de consciencia eran constantemente arrastrados por deseos insignificantes y necesidades superfluas. Faylinn Altard Forestyne era nuestra única compañera de sexo femenino en el equipo que por sus poderes de dríada era respetada por el resto, de todas formas yo sabía que ella estaba debilitada por la extensa lejanía que había entre los bosques y su organismo, me caía bien así que no la delataría ni aunque buscara ventaja de algún tipo.
---

—¡Tritones a la vista mi Capitán!— vociferó John Bonenffant Bouchard desde su ridículo puesto en el carajo, sus ojos no podían ser engañados a través del catalejo —¡...y son del clan Aquaroux!— él sabía lo que decía. Este día siete sería interesante.
—¡Todos a sus posiciones! ¡olviden los cañones! ¡háganlos tragarse sus escamas que hoy cenaremos tritón a la naranja con sardinas o anchoas!

La velocidad de nuestros rivales en el agua era asombrosa, se treparon a nuestra nave con raudos saltos desde la superficie, traían sables parecidos a los que teníamos abordo. Me había colocado en la bodega del barco para recibir a los que entraban por las escotillas de los cañones, y yo que creía que la semana finalizaría tal cual como empezó; invoqué a mi clon títere para improvisar con su lanza unos movimientos que despedazara a los invasores:

Rompía mi marioneta con su broncínea el esternón del primero con elegante estocada a tanto agachaba la cabeza para evadir el corte del segundo y girar así con una patada que empujando a su atacante le ayudó a impulsarse contra el tercero, éste perdió el equilibrio al ser desgarrados los tendones de su rodilla durante el contraataque horizontal del clon, esa caía me dio tiempo de retirar del cuarto agresor al falso Abysso con un salto para atrás que golpeó el cuello de un quinto hasta que su tráquea se aplastó contra el suelo y las botas, su espada brotó de sus manos hacia arriba al picar bajo esa violenta muerte y como a una pelota mi títere pateó el mango de esa plateada para que se incrustara en la pelvis del anterior que se había frenado dos segundos por ese salto que delató mi maniobra de titiritero, hundido el filo en la suave región baja se introdujo aún más con la patada frontal que añadí con el clon para rematar luego con otra patada en la cara aprovechando que se desestabilizaba:


Se esfuma mi réplica por el gasto de energía que conlleva durante los gritos de pugna y ajetreo sobre la cubierta, ahora con mis tentáculos azotaría los pies de los asaltantes fingiendo ser un krakken o algún monstruo con esa clase de apéndices; las rejillas sobre mí me ayudarían a atacarlos a distancia sin ser descubierto y además podría ver a quién molestaba. La tarde terminaría con mucha sangre que limpiar, pobre de Croc Fitzherbert Gambardville que le tocaba a él fregar: le deseaba por compasión la muerte, en especial al ver esas tripas con seso escurrirse por las hendiduras hasta mis hombros. Al menos Rocoso Bainard ya sabía que ganaríamos esta contienda, estaban debilitados por haber nadado por este mar tan adverso.
—Oye Jubert, mata a ese perico antes de que me deje desquiciado— aseveré exaltado para variar.
—No puedo señor Abysso, siguen entrando.
—El mono me caía mejor.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso [privado. +18]   Mar 10 Jul 2012 - 23:22

Diario de Abysso: día siete a la noche

Las diferencias con los tritones de Aquaroux habían terminado en menos de una hora, en especial porque habíamos asesinado a todos los del clan de no ser por tres que quedaron prisioneros, ahora no teníamos a nadie que quisiera vengarse de nosotros.
---


Otro barco hacía aparición a la lejanía, eran piratas... bueno, nosotros también pero estábamos en una misión honorable esta vez, casi, buscábamos recompensa, yo estaba con esa tripulación por ella, no porque tenía lealtad al Capitán como el resto de estos desaseados mugrientos; la falta de vitaminas por estas aguas les había dejado la boca negra ¿de ahí viene el término "bucanero"? ¿"boca negra"? pues yo estaba convencido, ya que las frutas y las verduras eran estropeadas por la sal del mar, se la pasaban a ron y pescado, y otras cosas que son muy inmundas para mencionar. Sí, era por eso que yo no abusaba de las prisioneras, porque al haber sido tocadas por estos cerdos me daba asco siquiera imaginarlo: pobre de ellas la verdad que lo vivían en vez de imaginarlo.

—Capitán, pido permiso para absorber la vitalidad de nuestros prisioneros tritones, son sólo tres, no nos servirán de nada.
—Abysso, Abysso, son lo último que queda del clan Aquaroux, ¿te parece extinguir la llama por completo?
—Con todo respeto Capitán, son enemigos suyos.
—La victoria no es victoria si no hay enemigos con miedo que la cuenten.
—Ya lo comprendo Capitán, me retiro entonces.
—Espere, espere contramaestre, le dejaré comerse a uno, ¡pero sólo a uno, maldita sea!
—Le agradezco.
—Agradécele a tu excelente actuación hoy en combate, ya vete, hueles a azufre.

Me acercaba a la habitación con celdas y prisioneros...
—Hola tritón, tengo hambre y me dieron permiso para saborear tu alma— expresé con sarcasmo al detenerme en la celda de aquél que me alimentaría mejor.
—Soy Bayardus Bennett, no reduzcas mi identidad a la raza a la que pertenezco.— me contestó valiente.
—¡No lo mates, porfavor! ¡tómame a mí!— interrumpió la sirena desde su celda, parecía ser que habían intercambiado palabras ya.
—¿Cambias tu vida preciada por la de un miserable soldado, Farah?
—Mi vida ya no vale nada, tus compañeros han envenenado mi carne con sus pútridas acciones, me duele mi cuerpo y llora mi alma, me harías un favor al final.
—¡No! tu capitán te ahorcaría si la matas, sabes que no debe morir— declara el tritón enseguida.
—Si él muere yo me quitaré la vida.— ella me advierte.
—No lo hará, ¡tómame ahora!
—¡Ya cállense los dos!— exigí airado, abrí otra celda diferente, terminé alimentándome del tritón más débil: descarné su vida abriéndolo desde la espalda con mi daga, los otros prisioneros no podían saber qué le pasaba en detalle, sólo lo oyeron lánguido gritar con abatimiento por corto instante intuyendo que su vitalidad había sido asimilada a mi existencia; no era buen alimento, pero ¿y qué? ya había comido algunos otros durante la tarde.

—¡Fitzherbert! ¡Fitzherbert! ¡¿Dónde está ese inútil bueno para nada!?— oí al capitán furioso, pero Croc había muerto en combate, se había salvado de limpiar la cubierta; ahora Bud y Chad debían ser los encargados de lavar y fregar.
Olvidé mi túnica en la habitación de prisioneros y volví por ella... pero vaya, estaban hablando entre ellos: Farah y Bayardus, me quedé a escuchar procurando no ser notado...
—¿Esas atrocidades has tenido que soportar en esta nave?
—Sí Bayardus, aunque para no horrorificarte he omitido mucho.
—Farah, te prometo que cuidaré de tí, pronto saldré de esta jaula y nos iremos juntos a Costa del Fuego, créeme que escaparemos.
—¿Por qué arriesgas tus posibilidades de libertad por mí?
—Farah, en tu voz escucho mi futuro, a penas puedo verte bien desde aquí pero cuando te escucho dejo de vernos como "tú y yo" y se hace más claro el "nosotros"
Tu mirada no miente joven tritón, yo tengo la habilidad de leer las miradas, encuentro mucho amor en tu interior, ¿cómo es que te has vuelto guerrero con tanta ternura en tu interior?
—No tuve elección, Farah, me impusieron un destino al nacer.
—Sin faltarte el respeto, todos tenemos elección y tu clan ya no existe, obra con libertad de ahora en más.
—Abrir mi corazón no es problema cuando estoy cerca tuyo, linda sirena, contigo no tengo miedo de ser, miedo a nada.
No digas eso, por favor, si nos separan se me romperá el corazón, en estas condiciones no tenemos muchas opciones.
—Si me completa tu presencia prefiero haberme expresado ahora ante tu mirada encerrada allí en esa celda cuya abertura a tus ojos inspira mis palabras.
—Quisiera sentir tus manos, Bayardus...
Una lágrima se evaporó en mi mejilla, fue cuando la imagen de Maara apareció en mi mente provocando que yo susurre a mis adentros su nombre, a través de ellos había sentido una vez más aquello que Maara había inyectado en mi sangre alguna vez... esa rara sensación humana que desestabilizaba mi organismo demoníaco, me enfermaba pero era adictivo, raro, no sabía cómo devolver mi respiración a la normalidad... Me alejé de ahí, me fui a mi habitación pues sin dudas de me pasaría pronto, en la mañana todo volvería a la normalidad.
Maara...

—¿A dónde crees que vas, Abysso?— me dijo Chad quien notó en mi cara algo diferente.
Ahora soy contramaestre, Chad, o me habla con el respeto debido o le pagaré unas clases de natación con los tiburones.— le respondí.
—¿Cuándo pasó eso? el Capitán le prometió a Bud ese puesto.
—No me reproche tripulante, o no conocerá al carcinos.
—Sí señor.
—¿Por qué sigues aquí molestándome?
El Capitán quiere verlo, tiene algo que ver con los piratas que avistamos.
—¿Ya están aquí?
—Y son la tripulación del Brasa Nocivo, señor.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso [privado. +18]   Miér 11 Jul 2012 - 3:48

Diario de Abysso: El Brasa Nocivo

Media noche, el Brasa Nocivo, los tripulantes de ese barco me consideraban su enemigo, la capitana de esa nave era una vampiro que estaba sedienta de venganza más que de sangre. Yo robé su oro, escapando de ella hundí su oro en las mortíferas profundidades del Mar Prohibido, ese cofre no sólo tenía riquezas materiales, tenía una reliquia de un valor sentimental inmenso para ella.
---


Capitán Clark Bainard, su reputación es suficiente para despertar mi respeto hacia su barco, mas yo aclaro que entre los suyos hay un traidor de nombre Abysso, él debe ser juzgado por los míos por sus actos en contra de la tripulación del Brasa Nocivo, de otra forma me vería obligada a quebrar con la diplomacia generosa que hay entre nosotros— dijo Roana Lynnette Gwenevere, la vampiresa.
Aquí estoy, descuide mi Capitán, no entre en conflictos por mí.
—¿Se entrega voluntariamente, Abysso?
—No dije eso, señor
—¿Podría ser más claro entonces, contramaestre Abysso?— me expresa Bainard obligándome a acercarme a su oreja para susurrarle...
—¿Me permite un instante a solas con mi Capitán, Capitana Roana?— consulté a la vampiresa casi con tono burlón.
—Tu cuello ya es mío, maldito, dile lo que quieras.
Glup... ... Mi señor, esta vívora quiere llegar al carcinos antes que usted, si me entrega a ella usará mis habilidades para aventajarse de la recomensa.
Capitana Lynnette Gwenevere, yo estoy a cargo de Abysso ahora, exijo participar del juicio.
—Bien, bien, me la pone difícil Clark, pero acepto que participe del juicio y...
—...Y el juicio debe hacerse en mi barco.
—Usted me cae bien, ¿sabía eso Capitán?— le susurré al oirlo tan firme en preservarme a su lado.
Si no dejas de cotorrear en mi oreja yo mismo te arrancaré la tráquea para hacértela tragar.
Pero señor, se traga por la tráquea.
No dije que entraría por tu boca.
Gluup— volví a tragar saliva espesa de los nervios.

El juicio casi comenzaba, yo estaba encadenado por las muñecas al mástil...
¿Por qué me traicionaste, Abysso?— se acerca Roana a murmurar cerca de mis labios con los suyos —...creí que había algo fuerte entre nosotros.
Y lo había, es decir, lo hay...
—¿Lo hay? ¿lo hay, Abysso?
Fíjate en mis pantalones, mi ropa interior me está quedando ajustada, no puedo mentir con eso.
—¿Entonces por qué esa vil traición?— susurró con rabia estirando los colmillos como para arrancarme la cara.
Lo nuestro era real, y hay algo fuerte entre nosotros Roana, pero tienes que entender que ese oro era algo aún más fuerte.
—¡¡Y lo hundiste en el mar más peligroso maldito bastardo descarado!!— gritó en medio de ambas tripulaciones presentes dejando a todos en silencio...
Ya puede agregar distancia capitana Lynnette, el juicio comienza ahora...— Clark la tomó del antebrazo para alejarla de mi rostro, igual esa cachetada ardió cuantiosa... —pero dígame Lynnette, ¿qué clase de castigo le tiene preparado a él?
Las peores torturas.
—¿"Torturas" dice? o sea que no lo matará ¿verdad? ¿Cómo sé que no quiere usarlo para capturar al carcinos?
¡¿De qué me habla, Clark!? ¡Él traicionó al Brasa Nocivo, la muerte es mucha piedad!
¿Me está testimoniando que no sabe nada de un tal Carcinos del Pico, acaso?

La cosa se ponía turbia entre capitanes, ambas tripulaciones parecían prepararse para un enfrentamiento repentino, tal distracción me comenzó a ser muy útil porque con aceite en mis antebrazos podía safarme de los grilletes, casi se me cae todo el barril con grasa de pescado y calamar pero, al final por suerte pude comenzar a soltarme.
—¡Éste que ves aquí te traicionará ni bien le des la espalda!— me tomó por la ropa la vampiresa acercándome a ver muy de cerca la cara de Clark...
Capitán, tiene sabañones en la nariz.
Lo dudo, Lynnette— dijole a ella mirándome descepcionado, solía pasar eso: primero era el tipo rudo al que admiraban por su locura, luego los aburría con mis ocurrencias.
¿Cómo te declaras, Abysso?— me pregunta ella tomándome por el cuello, muy próxima su boca de la mía; luego de tanto intentarlo al fin la grasa o aceite hacen su trabajo y estoy a un centímetro de liberarme de los grilletes cuya cadena a esa distancia del mástil estaba muy tensa.
Culpable de apasionarme por tu belleza, y culpable por...— le digo finalmente liberándome... —¡...ésto!— tomé su espada e intenté degollarla pero como fue rápida sólo le abrí la garganta dejándola lista para morirse. Entre sus arcadas, su tripulación se mandó al ataque y sin más remedio Clark dio la orden para ofensiva; Lynnette habiendo sido tomada por sorpresa ya no era la famosa espadachín que asesinaba de a cinco hombres a la vez, el Brasa Nocivo estaba en problemas serios.
¡Buena estrategia Abysso...!
¿¡Qué estrategia!?
¡Dejarlos sin su arma secreta para que podamos tener ventaja en el enfrentamiento!
Ah sí, esa misma.
Nadie había sido capaz de tomar desprevenida a Roana antes, ella era rápida, pero ella sentía algo por mí, algo que le jugó en contra... pero ahora no sé como preguntarme si enserio el Capitán creyó que yo tenía un plan.
Luego de abrirme paso con mis extremidades psíquicas entre las líneas enemigas además usando a la Capitana como rehén para evitar que me ataquen con ganas, llegué a la habitación con celdas donde arrojé aún con vida a Roana en la celda donde asesiné a tritón más débil, le cerré la puerta con llave.
¡Escapen ahora mismo!— les exclamé a Bayardus y a Farah abriéndoles los calabozos para que huyeran —Sean felices juntos y todo eso ¡Pero váyanse ahora ya!— añadí evitando que hagan preguntas de porqué los ayudaba; sin pensarlo dos veces se fueron, sin agradecer, con el rencor que me tenían no esperaba agradecimientos.
¿Yo puedo irme también?— escucho al otro tritón pero lo ignoro.
Estoy muriéndome Abysso— me dijo Roana tosiendo sangre y sujetándose la garganta.
—Aunque quisiera no sabría cómo salvarte
—Dime que mi reliquia no se hundió con el cofre al final.
¿Eso te hará sentir mejor, morirás feliz con eso?
—¡No, tonto! esa reliquia me daba un poder superior al que tengo, no era sólo sentimental: eso sería tonto ¡cof!
¡Por eso era que no esquivó mi arremetida! antes con su reliquia a mano era imparable a mis ojos; corrí a mi dormitorio donde tenía mis pertenencias de viajero, tomé mis monedas de oro para no olvidarlas luego y junto a ellas estaba la reliquia.
—Demoraste mucho, siento que me desvanezco. Rápido, po-ponla en mi pecho.

La reliquia cedió toda su "magia" al organismo de Roana que tras las rejas poco a poco volvía en sí, tomó un potente bocado de aire como inhalando la energía del objeto piramidal y su herida se cerró al instante, estaba muy débil pero ahora viviría... eso sí, su amuleto ahora era piedra, dar geniales poderes era una cosa pero, devolver la vida... sí, esa reliquia no aguantó tanta responsabilidad de un solo soplo.
—¿Hola, Roana?— pregunté notando que estaba desmayada —...eres una no-muerta, no te hagas la desvanecida— pero de verdad estaba inconsciente así que la saqué de la celda y...
Luchen tranquilos allá afuera, yo le haré un favor a nuestra pasión aquí dentro. Aunque no lo notes querida, es mi fantasía, parecerá que te derroté en una lucha cuerpo a cuerpo. Me escabullí por su refajo indiferente a lo que sucediera en cubierta, lo que sí se podía escuchar claro era este barco haciéndose trizas lentamente.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso [privado. +18]   Miér 11 Jul 2012 - 19:35

Hermanas Gritonas

Todo marchaba bien sobre Roana, literalmente "sobre Roana" pero entonces unos chillidos horrendos apagaron el enfrentamiento que venía creciendo en el barco; una rara pausa que además despertó a mi bella durmiente, como si la energía que le había devuelto la vida ¡es decir! la no-muerte estuviera vinculada a eso que sucedía en la proa actualmente.
Ehm-eh, ¿qué sucede? Abysso, quítate de encima— me dijo sin darle importancia a mi conducta pervertida, la verdad me hizo sentir nada masculino pese a esa sensación, contracción de... y la salida que...
—¿Cuánto tiempo ha pasado? estoy muy débil aún.— añadió poniéndose de pie y acomodándose la ropa.
—No mucho, bébete a ese tritón que sobra y te sentirás mejor.— sugerí mientras rogaba por su vida el prisionero, pidiendo patético que eligiera a la hada como sustento "porque era más nutritiva y deliciosa"... qué imbécil, su miedo sólo hacía su sangre más apetitosa para ella. La ayudé a comérselo inmovilizándolo con los apéndices psíquicos de mi abdomen. La sed de la capitana era tal que hasta oí el cuello del prisionero crujir.

—¡Somos las Hermanas Banshee! ¡Están perturbando nuestro hogar en el mar!
Tres espíritus del mar habían emergido levitando desde abajo del agua, iluminadas sus figuras a la luz de la luna revelaron sus horrendos rostros con colmillos y ojos saltones...
Queremos la reliquia devuelta ¡Devuelvan la reliquia o nuestra serpiente scylla los hundirá...! ¡Al barco con sus almas en él!— añadieron las tres hablando por turnos muy tétricamente con esas voces cavernosas llenas de reverberaciones guturales y ecos fantasmales.

Con la joven hada arrastrada prisionera por mí llegué a ver con Roana la proa, esos tres esperpentos flotando con la boca abierta, vestidas con vestido blancos raídos, sucios, mojados.
Me buscan a mí Abysso, ayúdame, la energía de la reliquia yace en mi interior ahora, soy para ellas una de las cuatro reliquias que necesitan para encontrar paz.
Entiendo, vayamos a tu barco entonces, yo absorbo energía vital, soy como un abismo, mi aura opacará tu presencia ante ellas y no te verán escapar si es que de verdad la energía de la reliquia ahora es parte de tu vitalidad.
¿Y mis hombres?
Que entretengan a los de Clark, lleva contigo sólo a los mejores.

De seguro estaba cavando mi tumba al irme con ella en su barco, pero ahora al menos estaba débil, no podría ser mayor amenaza para mí con esa fuerza similar a la de un humano fortachon.
¡Al demonio con ustedes brujas del mar! ¡Sigan combatiendo tripulación!— expresó rabioso el Capitán Clark encadenado de adrenalina, y justo me vio pasar a la par de Lynnette...
¡Abysso! ¿¡Qué rayos haces!? ¡Es nuestra enemiga ahora, aprovecha tu estrategia y mátala!
Para mi suerte no podía perseguirme porque estaba combatiendo hasta tres a la vez, no podía ordenarle nada a sus hombres porque el combate estaba muy parejo; su conducta frente a las espíritus provocó que enfurecieran, ellas encendieron sus ojos de un amarillo tenebroso que comenzó a sacudir las aguas. Una vez en el Brasa Nocivo puede ver a la serpiente scylla surgir con furia ante los que combatían, pocos hombres de Roana lograron abordar su barco otra vez, la turbulencia sumergió en pánico a todos y ni la driada pudo defenderse que sacrificando su vida por la de Bainard fue engullida por la bestia marina...
—¡Devuelvan nuestra reliquia! ¡Faltan dos y ustedes tienen una!

Pudieron sentir cuando se activaba la reliquia que usaba como amuleto cuando me curé, ahora cada vez que se active esa energía en mi me acosarán.
No lo digas con tanta confianza o se cumplirá, mejor pensemos en alejarnos de esa scylla antes de que decida atacar este navío también.
¡Leven anclas! ¡Nos vamos los que aquí estamos!
Si encontramos la segunda reliquia que ellas buscan tal vez podamos salvarte.
¿Estás loco!? esa reliquia está en el vientre del carcinos, ¿si no por qué crees que han vagado esas tres por tantos siglos?
De hecho, yo no sé nada de nada, sólo improviso sobre la marcha.
Metieron los servidores de Roana a la joven hada en un calabozo mientras se quejaba la miserable diciendo cosas como "Otra vez una jaula, ¡ya pueden matarme ¿sabían?!" ...
Mi Capitana, Abysso está finalmente con nosotros, ¿lo tiramos por la borda antes de estar tan lejos de la scylla?
No.
¿Lo encerramos en una celda?
Está bien, pero nada de lastimarlo, lo necesitamos vivo por ahora.

Diario de Abysso: día ocho

Los hombres de Roana estaban confundidos porque ella ya no me odiaba, al menos eso creía yo, tal vez pensaba ella que si me mantenía con vida en su barco mi aura alejaría a las Hermanas Gritonas del Brasa Nocivo, pero la verdad era que no funcionaba así, ellas tres aparecerían en cuanto se encendiera el poder de la reliquia en su interior. Tal vez Roana sentía atracción de algún tipo por mi, sí, eso ha de ser: sexual o sensual, o intelectual, de seguro, lo digo porque eligió ponerme en una celda ¿Qué mejor evidencia? Bueno, era la misma celda que retenía a la chica hada, eso era confuso.
---


No podríamos saber si Clark sobreviviría a ese ataque de las fantasmales hermanas con cara de banshee, sólo podíamos tener la certeza de que no podrían perseguirnos hoy, y que ese barco no funcionaría bien si resistía al monstruo marino... ¿¡Ahora qué!?
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso [privado. +18]   Sáb 14 Jul 2012 - 18:31

Diario de Abysso: vientos cambiantes

Roana me tiene prisionero, creo que se debe a la presión de su tripulación; después de todo lo que pasó ya no quería verme en la horca, sus hombres estaban confundidos, yo no, sabía bien que su enojo en realidad estaba basado en pasión, ella era dominante pero de entregarse a uno solo, mientras que mi libertinaje sin rumbo era la chispa que encendía cualquier desazón. No entiendo como aún no había siquiera intentado romperme las piernas al menos, después de todo yo la había abandonado, le había robado, la degollé y de anexionado por mi culpa perdió su reliquia ¡o sea sus poderes! ¿Le gustaba que la maltratara, quizá? En ese caso yo era el dominante ¿Qué clase de juego morboso había en medio? ¿Acaso ella estaba más podrida que yo por dentro? Tenía mis dudas.
---


Dentro de una celda en el Brasa Nocivo compartía seis metros de ancho y seis de largo con una joven hada la cual resultó llamarse Melmia Thenidiel, su figura inocente y frágil complexión despertaba mi sed depredadora, podía oler su miedo, no nos mirábamos a los ojos pero entre que temblequeaba y me observaba de reojo cada vez que yo hacía un movimiento, me daba a entender que teníamos comunicación; cuando ya dejé de estar preocupado por mi vida al reflexionar sobre la apagada venganza de la vampiresa y sus dóciles vasallos, me animé a clavarle una mirada a Melmia, me quedé ojeándola fijamente a ver qué hacía y su pavor aumentó, bajo tanta aprensión decidió decirme algo:
—No me hagas daño Abysso.— con esa voz de niña que enfervorizaba mi sangre.
¿Qué te hace creer que te haré algo malo?
Te conozco lo suficiente para saber qué digo, del otro barco percibí tu maldad.
—¿Crees que quiero devorarte, verdad?— pregunté sonriendo sentado en la otra punta, ella dejó de mirarme a los ojos y se rehusó a responder...
—tal vez quiera satisfacer alguna necesidad Oscura contigo, ¿no?
—¡Abysso, por favor! si sigues así terminarás dañándome.
¿Y qué pasa si te digo que ya tengo decidido lo que haré ahora mismo contigo?— le dije poniéndome en pie para caminar hasta ella, se puso de pie también pero estaba arrinconada entre los barrotes y la pared... —¡No me toques, no me toques!— rogó. Algo en su aura deprimió mis intenciones, estaba liberando una luz que abatió mi perversión... cuando llegué a ella colocó sus manos contra la pared al igual que una mejilla, estaba a mi merced, recorrí con mis dedos su cuello deslizándome de a poco hasta su pecho, celestial era el aroma de su sudor, vestida con ese harapo con remiendos aún era deliciosa como presa y yo no podía, no pude continuar, su esencia desalentó mis pretensiones...
—Si te resistes, te torturaré— le aclaré tomándola de su mentón para rotar su cuerpo y dejarla de espalda a mí, la tomé de la cintura y sentándome en el suelo la coloqué entre mis piernas... la estaba abrazando con mis brazos rodeando su abdomen, su nuca en mi pecho y mi mentón en su trapecio; mi corazón latía despacio, su respiración agitada se calmaba progresivamente. Me dormí.
---
Diario de Abysso: aguas cambiantes

El mar nos atacó, las olas amenazaban con ahogarnos, Roana nos mantuvo a salvo con su experiencia como marinera dando las órdenes adecuadas, pero eran pocos hombres los que conformaban la tripulación desde el combate que provoqué con el Capitán Rocoso. Los daños en el Brasa Nocivo nos obligaron a parar en un cayo arenoso no muy lejos de Isla Prohibida, repararían la nave allí y sin dudas cuando el clima nos fuera favorable continuarían... fui el único que se divirtió en esa tormenta mortal, los demás se la pasaron con miedo; Melmia tenía miedo de que al hundirse el navío nos ahogáramos por estar atrapados en esta celda por ejemplo, de todas formas por temor a mí se quedó en la posición que la ubiqué: aún mientras yo dormía, ¿era realmente temor a mi persona? Mis Atra-Bracchia nos mantuvieron sin agitación pese a las sacudidas de la embarcación. Lo que me preocupaba ahora era saber qué haría conmigo Roana al haberme descubierto ceñido con la hada tras las rejas.
---


El mediodía nos encontró, el clima seguía mortífero con relámpagos semejantes al rugido del Dios Oscuro y olas del tamaño de un krakken, desde ese sitio arenoso el Brasa Nocivo estaba a salvo siempre y cuando las cadenas y anclas toleraran la furia de esas aguas, bastante piedad nos había tenido el Mar Prohibido de todas formas.
—¡Abysso, mi abdomen está brillando!— me informó preocupada la vampiresa.
Rápido, soltadme ahora, las Hermanas Gritonas vendrán por nosotros.
Liberen a Abysso de los grilletes, prepárense para morir.
Pero resultó ser que era el carcinos emergiendo de la tormenta en busca de un lugar menos turbulento para descansar, ¡claro! él en su estómago tenía la séptima reliquia y por eso brillaba el abdomen de Roana: ella tenía la sexta en su sangre.
—¿Qué hacemos ahora?— preguntó el mano derecha de la capitana.
Tengo un plan, Roana deberás usar la energía de la reliquia para reclamar la atención del cangrejo gigante...
—Pero si uso esa energía atraeré a las banshee y a su mascota.
¿Ya entienden? si el carcinos lucha contra la gran serpiente marina entonces se nos hará más fácil.
No me gustan los planes de Abysso, mi Capitana, siempre termina huyendo o muchos salen heridos, y muertos.
La vampiresa quedó mirandome a los ojos, parecía ser que no confiaría otra vez en mí...
Confiaré en ti Abysso, pero la tercera es la vencida.— me expresó casi en tono de advertencia como resignada, no sonaba a amenaza; extendió su sable el cual cargó de ese poder hasta convertirlo en un faro a los ojos del cangrejo carcinos, el monstruo tentado abandonó su búsqueda de un lugar calmo por tal seductor tentempié y en lo que se acercaba desde su boca se pudo ver el fulgor de la reliquia que guardaba en su interior... —¿Ese bicho nunca la defecó? ha de tener muchos problemas intestinales, con razón su mal carácter.
En ese instante las tres espíritus del mar aparecieron en la orilla chillando de una manera bizarra, su tétrica llegada paraliza el avance del decápodo que queda tan sólo tanteando la conminación.
¡Somos las Hermanas Banshee! ¡Devuelvan nuestras reliquias!
Corrí hasta ellas...
¡No, ¿qué haces Abysso!?
...probaría mi valía; lanzando mis Atra Bracchia en dirección a las tres pretendí absorberlas aprovechando que eran incorpóreas, pero ese tipo de energía resultó no ser alimento para mi organismo y...
Vaya, por un instante creí que resultaría.
...me empujaron con una onda fantasmal hasta cerca del cangrejo que intentóme atrapar con sus pinzas, en mis evasiones impactaban las armas del crustáceo sacudiendo la arena: entre mis piernas y tentáculos pude esquivarlo hasta ponerme detrás de él y de un brinco subirme a su espalda escamosa, aunque rotara y se moviera no me atraparía ni me vería.

Las banshee espectrales invocaron a su serpiente marina la que fue tras mi bella Roana, su tripulación la defendió lo más que pudo pero en pocos meneos los aplastó como a insectos, estaba tan herido el reptil que la vampiresa en un rápido trote se alejó lo necesario hasta llegar a mí. Las Gritonas notando que ella era la sexta reliquia la aprisionaron convirtiendo la arena bajo sus pies en una mano gigantesca que la capturó; mis habilidades mentales cortaron a golpes esa prisión de arena y a tiempo realizó la pirueta que la alejó de las fauces de la gran serpiente de mar. Tan cerca el ofidio del artrópodo se vieron provocados y el desafío se plantó entre ambos, en ello me bajé del exoesqueleto del monstruo y quedé sonriéndoles a las tres espectros, el trío de furiosas manipuló una ola detrás de sí mismas intentando ahogarme junto a Roana pero no estábamos tan cerca de la orilla.
Eso ha de haberles golpeado el ego, chicas.
Deja de ser tan provocativo, Abysso, mala idea.
—Ni que estuviera ideado así.
Una banshee me enredó con lianas de la cercanía, creé una armadura con mis extremidades psíquicas y así evité ser atrapado, pero la segunda bruja gritó con ese chillido exorbitante hasta quebrar mi defensa lo que provocó que las enredaderas me apresaran. La tercer banshee tomó telequinéticamente un tronco de madera que rodaba perdido en la orilla y convirtiéndolo a golpazos en estaca me lo lanzó al pecho.
¡No!— exclamó Roana colocándose en frente y abriéndolo a la mitad con su sable, ¡qué fuerza! Lástima que el poder de la reliquia en su sangre no potenciaba su fortaleza vampírica, estaba arriesgando demasiado.
¡Vete ahora mismo en el Brasa Roana! ¡Aprovecha ahora tanta distracción!
¡Bien!— dijo muy tranquila escapando a su embarcación aún dañada ¡Maldita perra!

Antes de que la serpiente muriera intentando tragarse al cangrejo que se astilló en su garganta venenosa, el Brasa Nocivo explota y la vampiresa por la onda expansiva vuelve volando a la orilla aturdida, ¿qué había pasado?
—¡No dejen de disparar!
Era Clark en su destruído barco pirata, era increíble que pudiera moverse esa cosa aún a punto de convertirse en basura con este clima; redujo el Brasa a cenizas (vaya ironía) con varios cañonazos, eso me dio tiempo a desatarme mientras las banshee confundidas de tanta conmoción permanecían levitando en su eje.
—¡Ven conmigo, nos esconderemos en esa vegetación, Roana!
¡No te escucho!— me expresó ensordecida por la explosión, además los fuertes vientos eran un revoltijo de ruidos; entendió mis señas y huimos hacía esa vegetación atestada de rocas...
Clark quiere al carcinos, el carcinos tiene la reliquia siete la cual quieren las brujas, ¡disfruta del show!— le grité mientras poníamos cuerpos a tierra, deseaba que Clark creyera que nos había achicharrado junto con la nave de la capitana, si él salía victorioso no quedarían muchas esperanzas para mi vampiresa y yo de ser que nos encontrara con vida.
Queremos la reliquia devuelta ¡Devuelvan la reliquia o nuestra serpiente scylla los...!— y notaron que su mascota escamosa estaba agónica en una situación mortecina, ¡Eso sí fue gracioso!


[Continuará...]-[Dejo el Hilo]-
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Crónicas de Abysso [privado. +18]

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