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 Crónicas de Abysso II [privado] (+18)

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MensajeTema: Crónicas de Abysso II [privado] (+18)   Vie 20 Jul 2012 - 14:27

Diario de Abysso

La tripulación de Clark Bainard había vencido, ¿pero a qué precio? Las Hermanas Banshee habían utilizado sus poderes para resucitar a los muertos que alguna vez fueron los servidores de Roana Lynnette, un feroz enfrentamiento entre muertos y vivos arrasó esa pequeña isla desde la orilla Oeste; la ventaja la tenía el Capitán Clark por su barco aún con cañones suficientes como para abrirle paso a las tropas en tierra, la banshee más fea intentó poseer el cuerpo de Clark pero la fuerza de voluntad de ese patán era superior, mientras que la banshee más joven intentó poseer al carcinos lo cual logró con el propósito de comerse a Roana, parecía la única manera de recuperar sus últimas dos reliquias.

Con la vampiresa escapamos al lado Este del cayo arenoso pretendiendo escapar hacia Isla Prohibida desde ahí mismo, pero perseguidos por dos de las Hermanas Gritonas no tuvimos chances, terminamos acorralados ante unas rocas que resistían las violentas olas del mar que ese clima tormentoso no había traído; para nuestra suerte el crustáceo ya estaba en las últimas, su pelea con la serpiente monstruosa lo había dejado preparado para el sueño eterno, antes de atacar su corazón deja de latir...
Las banshee fantasmagóricas recuperan la reliquia del inerte caparazón haciéndose más débiles, ¡y claro! Estaban a una reliquia de encontrar la paz-dulce-paz que por centurias anhelaron vagando en pena. Algo salió mal, ambas hermanas se mandaron a embestir a mi compañera, ella en su sangre tenía la reliquia final, no sabían cómo recuperarla por las buenas así que arrastraron a la capitana venciendo mis esfuerzos hasta un mundo de muertos: abrieron un portal y los gritos de mi estimada se sellaron al traspasarlo, pero la puerta seguía abierta, fue extraño y tal vez no tanto puesto a que la tercera hermana no estaba cerca, y en lo que era succionada desde el otro lado del cayo arenoso pude optar pasar por la entrada dimensional.
---

Perdido en una dimensión fría y llena de niebla donde extraños alaridos se podían escuchar a cada tanto, gritos de agonía y también desquiciadas risas de alegría, me gusta. Estoy consciente de que no puedo permanecer por aquí mucho tiempo ha no ser que no me importara mi categoría de huésped temporal a punto de volverse habitante; cristales veía por todas partes y era tétrico en un sentido misterioso, realmente si sentía temor ahí dentro no sabía a qué específicamente era, ¿a lo desconocido?
—¡Roana! ¡¿Dónde estás, Roana!?— expresé en búsqueda de mi aliada, la verdad era que me sentía mal por todo lo que la hice pasar: si bien hago pasar mal a todo el mundo y eso no me incomoda ni poco, con ella era diferente, algo había entre nosotros porque siempre me perdonó y siempre fue para ambos entretenido ser "enemigo" del otro, o aliado.

—Bienvenido extranjero, soy Elric Sanros, ¿puedo ayudarte en algo?
Me llamo Abysso, corto para Abyssum pero largo para Aby, ¡ja!— respondí chistoso pero al verle la cara decidí ser más directo —No, no necesito relacionarme con extraños, mi madre fue muy clara, aunque yo sea muy blanco.
—Ya veo, está más que perdido aquí dentro ¿no?
Bueno sí, la verdad es que busco a alguien, pero de seguro si la busco aquí ¡la encontraré...! ... en la otra vida.
—En realidad puedes sobrevivir, sólo necesitas al guía apropiado.
—No lo veo.
Eres desconfiado.
Al final acepté la ayuda de Elric, era un guerrero que se había convertido en mensajero en una guerra importante en no sé dónde, como perdió un ojo en combate lo degradaron a simple mensajero; no parecía mala persona, es que estaba muerto, al menos sabía dónde hallar a la vampiresa pues el reconoció a las hermanas banshee al verlas llegar, sabía a dónde iriían a parar porque según su criterio "ellas son predecibles"... de hecho él fue quien las asesino cuando sus corazones aún latían, las emboscó en una gruta con ocho hombres a su mando... sólo él sobrevivió.

¿Ésto no tomará mucho tiempo, no?
Tal vez no, lo más probable es que nos maten antes.
—Genial, entonces una vez que salve a Roana, ¡voy a matarla!
—Eres gracioso amigo...
—No soy tu amigo.
...tal vez si mueres podamos ser camaradas aquí en esta realidad, o a lo mejor reencarnemos como hermanos, ¿no?
—Siiiiií claaaaro, ¿por qué no? ... pero que la opción uno sea sobrevivir ¿bien?— comenté con sarcasmo.
...
—Quieto, frenemos aquí.
—¿Qué? ¿por qué?
Habíamos llegado a una zona donde líquidos hirviendo salían como lava de un volcán de ese suelo agrietado, cristales y rocas por doquier y vientos revestidos de polvo.
Escucho algo, el viento nos habla.
—¿Y qué dice?
No estoy seguro, no hablo vientoñol.
Y las ví, las dos banshee reunidas esperando a la tercera, tenían las seis reliquias sobre una gran roca ceremonial y a Roana atada en otra con forma de árbol a cuatro metros del suelo.
¿No irás a rescatarla?
—¿No ves que hay unos ghouls ahí custodiando?
Spoiler:
 
—¿Y? Eres un demonio, has lo tuyo.
Sí, bueno, en realidad soy un demonio pero tiendo a dejar que los demás peleen por mí, ¿entiendes? ¿Por qué no me das una mano y ...?
Soy un muerto, no puedo ayudarte, ellas están en un estado de no-muerte aún y si quiero que mis cosas terminen bien no debo meterme en problemas... ¿así que eres asesino pero no sueles pelear solo o cómo funciona?
—Bueno yo... la verdad no esperaba que las hallaramos tan rápido...
Pero si entraste unos segundos luego que ellas.
Bueno, bueno; es que estoy bajo mucha presión ahora mismo, hay un Capitán que ahora tal vez me quiera ver muerto.
¿En serio? mi perico vio a un tal capitán Clark entrar un minuto luego que tú a un kilómetros de nosotros, estaba enojado porque había perdido el 90% de su tripulación y tenía como prisionera a una banshee igual a éstas, ¿sabes qué opino?
—Ahora sí me siento con náuseas.
No, yo creo que él buscará usar el poder de las banshee para resucitar muertos y así volver a tener a sus hombres a las órdenes.
Sí, suena a algo que haría él ante una oportunidad como ésta, ¿cómo habrá entrado? ... ¡no importa! digo, lo que importa es que no podrán hacerle nada a Roana mientras la tercer bruja no esté con sus hermanas ¿no? genial, eso me dará tiempo...
¿Eso crees? Clark usa a la banshee que tiene como prisionera como un faro para hallar a estas dos, tu amiga corre peligro, llegará pronto, yo veo todo lo que mi perico observa y como el emplumado los sigue sé que no tardarán, es que ahora están teniendo problemas con unas gárgolas.
Para estar muerto y no conocer mi fama, has sido muy útil Elric.
No te lo tomes a mal pero, como tu estás en misión de salvar a alguien lo aprovecho para salvar mi alma de... Luego te contaré.

Lo que me interesaba saber pese a toda complicación era... Maara ¿La podría encontrar aquí? ¿Y si dejaba a Roana a su suerte a cambio del más preciado regalo...? ... ¡ver a Maara una vez más! malo para mi salud tal vez; ¿y si se me aparecía la amada de Averno también? porque eso podría pasar aquí, en esta realidad... tantos difuntos, ¿por qué no?
Elric me ayudaba para ayudarse, no me ayudaría a encontrar a Maara si no lo dejaba ayudarme a salvar a Roana, pues verme con mi amada era un producto de mi egoísmo a diferencia de ésto; por eso no quería lanzarme a salvar a la vampiresa y no podía decirlo aún, si no sobrevivía a los ghouls podría pasar de que perdiere mi oportunidad de sentir aquellos labios pálidos denuevo.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso II [privado] (+18)   Vie 20 Jul 2012 - 17:58

Diario de Abysso
Elric había cumplido su parte y se marchó, estaba ahora solo con lo que refería a Roana Lynnette, volvería él cuando yo fallara o tuviera éxito. No lo culpaba. Clark estaba cerca y yo me veía en la necesidad de actuar... y fue cuando noté algo importante...
---

—He estado identificando con mis pensamientos los sucesos, si sigo interpretando lo que sucede con la mente no podré ver los hechos con claridad...— pienso al notar que las cosas son vacías por sí mismas, que nosotros somos los que le damos la etiqueta o realidad que decidimos que tengan... algo que había aprendido con Rocnus, algo que venía entendiendo en lo verbal, pero en la práctica no lo había puesto en comprensión; aún estaba a tiempo para ponerme a aplicar, pues digo, estoy con vida: tiempo presente, en otras palabras... aquí y ahora atemporalmente.

Me puse a meditar, sentado en esa pose de concentración intenté sentir con fluidez lo que acontecía, intenté sin intentar: ya sólo fluía, sin métodos ni estrategias vería la situación tal cual se presentaba y podría adaptarme a lo que surgiera. Mi mente estaba vacía, el calor de mi interior aumentaba pues ya no gastaba la energía de mi cuerpo en pensamientos inútiles o divagues mentales; enfocado, ni Oscuridad ni Luz, ni Mal ni Bien, ni Ésto-y-Aquello, las cosas eran lo que eran sin palabra que pudieran expresar la totalidad del la existencia de lo que sea que fuera... ya sea una piedra o un gusano, todo era inmenso, todo era nada; no había permanencia, el cambio era constante y no había término finito, sólo infinidad.

Clark había llegado hasta las banshee...
¡Devuélvenos a nuestra hermana, pirata desalmado, o sentirás nuestra ira! — dijieron al unísono.
—¿Ah sí? ¿y qué harán? Ahora son brujas débiles, son basura, han cambiado ese incalculable poder espiritual y colosal por conseguir paz, ¡idiotas! Ahora jamás podrán fundirse con la eternidad, vagaran como mis prisioneras hasta el fin de mis días sirviendo a mis necesidades y sed de riquezas, viviré de placer en placer ¡hasta desgarrarles la plenitud!
En estos momentos era cuando la presencia de Azoxertoh resumía y simplificaba bastante las cosas, pero no, estaba solo y Elric me había ayudado a reflexionar con sus palabras, tenía que aprender a hacer algo por mí mismo, dejar de hacer y comenzar a ser.

¡Eso es!— expresé abriendo mis ojos otra vez invadido por mi raciocinio pero esta vez enfocado. Me puse en pie luego de habermela pasado cuarenta minutos en ese estado de concentración, tiempo en el que aparece Clark Bainard con tan sólo cuatro hombres a su disposición... (esos ghouls habían dejado en jaque al pirata barbudo); salté desde esos picos rocosos cubiertos de cristales y de entre la niebla hice aparición frente a todos.
—¿Abysso?
—Sí.
—¿Eres suicida?
Que yo sepa no.
¿Te das cuenta que estás entre todos los que te queremos ver muerto? me has traicionado yéndote con esa diablesa insidiosa, perdí mucho de mis hombres por tus estrategias imprudentes, has cavado tu tumba en todo Gold conspirando contra toda persona con status... ¿Eres demente!?
Supongo que no soy el más agradable, lo entiendo, pero ¿no has notado que llegaste hasta aquí gracias a mis actos? ¿...que pronto serás un humano con los poderes de Roana y aún más?
¡Demonio Inferior, si nos ayudas a rescatar a nuestra hermana de este infractor...! ¡Te ayudaremos nosotras a tí!
—Ustedes están frágiles por la cercanía a sus "dulces sueños", si están mintiéndome espectros... los cinco perderemos, y Clark ganará.
—¡Eres una rata traidora!
Gracias Clark, pero ese será el último halago que escupirás en mi cara, ni el oro del carcinos vale más que los sacrificios de Roana.
—¡Pero ella te quería muerto!
—De eso no puedo estar seguro, mi relación con ella nunca fue transparente.
Danos tu apoyo y estaremos obligadas a auxiliarte, Demonio Inferior Abysso.
—¡¡Matadlos a ambos!! yo me encargaré de desintegrar a las banshee!!
Los piratas más fuertes de Clark estaban por mi cabeza, con mi daga liberé a Roana así seríamos nosotros dos contra esos cuatro, sí eran cuatro pero sus habilidades como espadachines eran más que admirables, ¡estaban a la altura de Azogue!

Uno intentó abrir mi estómago con su sable pero salté con el impulso de mis psico-extreidades hasta una gran estalactita de la cual me aferré como un mono, mi peso la partió porque era de hielo y ésta casi aplasta a mis dos atacantes, ellos con maniobras evasivas se hicieron a un lado; como araña me sostuve en el techo usando dichos tentáculos los que seguí usando para arrojar picos de piedra, hielo y cristal, ellos no tenían armas a distancia por lo que desde allá abajo intentaban treparse a las estalagmitas para atraparme. Se las compliqué.
Roana luchaba como un humano por lo que le había hecho yo durante nuestro encuentro, haber revivido hasta no-muerta no le había devuelto sus poderes de vampiresa... era un vampiro con las debilidades de lo que serlo significa, pero sin las fortalezas; triste ¿eh?

Sosteniéndome mal de una columna terminé agitando unos bloques de tierra que me enterraron sobre los piratas, los tres salimos sin ninguna herida de esa torpeza mía, pero ahora los tenía rodeándome (al menos los kilos de tierra les hicieron perder sus sables, ¡tal vez ya tendría cierta ventaja! jaá).
No, me propinaron puñetazos a lo mandril y entre ambos me pasearon por todo el desnivel sacudiendo mi cara de nudillos a nudillos; mi defensa con los brazos y las rodillas no era tan eficaz, en mi desequilibrio tropecé con una raíz muerta que sobresalía del pavimento cristalino, las patadas comenzaron a regar mi torso y cabeza... uno de ellos se hizo una pausa para buscar su sable o algo rígido y pétreo para liquidarme.

Desde el suelo cuando comencé a sentir el tormento de mis lesiones fue irresistible comenzar a rerirme desconroladamente, llegué a crear un segundo de desconcierto en mi agresor que fue instante suficiente como para liberar mis tantáculos negruzcos desde el pecho y elevarlo hasta el techo, las estacas de piedra y cristal que lo esperaban arriba partieron su espina convirtiéndolo en una ducha de sangre que tiñó de espléndido carmesí mi tez albina. El segundo encontró su sable, le impactó ver a su amigo en esas condiciones y profirió un grito de guerra en tanto yo daba origen a mi clon-títere el cual con su pica sería buen rival ante el marinero vengativo.
—¡¿Cómo vas Roana!?
—¡Me preocupa la disputa entre Bainard y las hermanas! ¡Ellas no pueden hacerle mucho mientras él tenga a la tercer banshee encerrada en esa orbe como rehén!
—Me duele respirar, maldición.

Melmia Thenidiel se aparece de la nada y asesina por la espalda al contrincante pirata usando mi daga, creí que había muerto en el Brasa Nocivo bajo los cañonazos del Capitán Clark pero no, ¡estaba aquí mismo con nosotros y acababa de matar a un espadachín de primera siendo tan sólo un hada! ¡Mierda que me dejó de boca abierta!
—Aquí tienes tu arma, Abysso— me dijo al pasarme el puñal luego de que a través del ojo le hendí la nuca hasta mojar el busto de la faérica señorita con líquido encefálico ajeno... —No te me quedes mirando, vine a vengarme del degenerado Bainard y sus hombres depravados a tanto ayude a estas banshee a apagar su eterna ira ¡No es por tí!
A Roana se le facilitó el duelo cuando de esos dos que la atacaban incansables guiándola hasta un precipicio, uno decidió dar marcha atrás para igualar fuerzas combatiéndome; mi Abysso-marioneta pelearía contra él, Melmia no sabía luchar así que seguramente esperaría al margen del conflicto tanteando sus posibilidades. No abordé a interrogarme qué habría sido del tritón y la sirena que dejé libres durante el caos que causé en el encuentro de tripulaciones pirata.

Se desliza implacable el pirata de pañuelo alrededor de la continuada arremetida con lanza que efectúo bajo espontaneidad, si fuera yo quien sostuviere la broncínea no sabría qué hacer: pero al sostenerla mi clon sólo debía tener imaginación y actuar creativo; su sable amenazaba con perforar el cuello, cercenar las manos, o segar el abdomen, su habilidad complicaba la movilidad y control de mi dúplica en ininterrumpidas combinaciones de cortes sucesivos que no tenían patrón alguno el cual calcular... Me recuerda a Azoxeroth, sólo que éste no tiene lo que se necesita para amedrentarme pensé entonces y
—...¡sólo me está molestando abundante!— grité desvaneciendo a la imitación de mi persona al arrojar mi daga a través de su espalda para lastimar al pirata. Fue tan hábil que sólo se la planté en el hombro, ¡y no le dolía! ¡el maldito latoso reía burlón! La sacó de su carne sin hacer una mueca y con mejor puntería y velocidad que la mía me la introdujo en mi cuádriceps dejándome estático y sin desplazamiento por tal punzante pesar sobre la rodilla.
—¡Vete degustando tu nuevo hogar, traidor!— me vociferó petulante.
—¡Abysso, NO!
Al escuchar mi nombre en ese enunciado cargado de preocupación sólo pude preguntarme con una mueca de mi cara muy asombrado: "¡¿Q-QUÉ!?"
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso II [privado] (+18)   Sáb 21 Jul 2012 - 15:49

Diario de Abysso
``Si entiendes, las cosas son así
Si no entiendes, las cosas son así
¿Y cómo expresarlo más claro?
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor
Las ramas que florecen crecen naturalmente,
algunas mucho, algunas poco
´´
---

Mientras Farah y Bayardus sembraban una nueva vida de felicidad, yo estaba en medio de una batalla en la que Roana parecía un pez en el agua, pero un pez con hambre que le faltaba una aleta pectoral, lamentablemente; pero claro, tal vez era prejuicio mío porque sino, ¿qué quedaba para Melmia en una situación como ésta?
Los ghouls se habían quedado fuera del combate, parecía ser que estaban en el bando de las banshee pero como Bainard poseía de rehén a una de ellas tampoco atacaban a su bando ¿Qué clase de magia negra usas Capitán? Me desconcertaba ver a ese viejo con dones nuevos, sin dudas estuvo aprendiendo conjuros y demás de tanta faéria que ha capturado.

Melmia se arrojó sobre el bandido para protegerme, él en una sacudida la tiró contra una columna formada de estalagmita-estalactita dejando su voluntad aturdida; me dio el tiempo suficiente como para abalanzarme sobre él e intentar derribarlo, terminamos rodando en el piso y yo sujetaba sus muñecas para que no usara el sable. Con sus pies me expele de encima y ruedo hasta cerca de donde agitaban espadas Roana y su rival, decido empujarlo porque estaban cerca del precipicio aún, el bastardo al verse en peligro la toma del tobillo y la arrastra con él; la bota de mi compañera al menos se sale de su pie dejando caer al roñoso, el inestable suelo también se ve afectado y el borde de donde ella se sujetaba se desprende dejándola en descenso, me estiro hasta tomar su antebrazo y llego puntual aunque detrás mío recuerdo que alguien continúa aguerrido.
—¡Muere Abysso!— me grita acercándose para enterrar su arma en mi espalda y matar a dos de un saque, Roana intenta soltarse para que en tal sacrificio yo salvara mi vida, no se lo permito y ambos cerramos los ojos resignados a tal final...
—¡No he acabado contigo!— exclama Melmia otra vez al ataque, su fuerza era tan escasa que tuvo que empujar con todo su cuerpo trepándose al agresor; viré mi cadera y pateé la rótula del pirata cuando lo tuve cerca, su desequilibrio lo hizo resbalarse y en mi distracción Roana vuelve a intentar soltarse, ¡lo logra! El bandido en su tropiezo también cae al vacío pero sujetado de la piernita del hada...
—¡Los míos no morirán hoy!— pensé saltando con el impulso de mis psico-apéndices hacia mis aliadas, todo había sucedido a la vez, yo estaba a medio segundo de retraso y no sabía si lo lograría.

Un tentáculo de mi espalda sujetó las piernas de la vampiresa, otros fueron los que usé para aferrarme a las filosas puntas que rodeaban la caída de ese foso, con mis brazos envolví a la minúscula fémina que había hecho tanto por ayudarme y yo la verdad no entendía por qué, en absoluto. La tensión fue un castigo para mi cuerpo, el efecto resorte de mis negruzcos miembros socorrió bastante y en ese efecto de latigazo el marino siguió de largo hasta el final del agujero...
—¡No hagan movimientos bruscos! ¡Nos sacaré de aquí!
¡Abysso, has arriesgado tu pellejo por otros más allá de lo que yo alguna vez hubiera podido imaginar!
Sí, lo sigo arriesgando ahora mismo, sin dudas estoy padeciendo ahora mismo una fiebre terrible.
—Yo sabía que había Luz en tu interior, demonio, sabía que como criatura infernal de sangre impura había una parte de tí que conocía la compasión.
Muy lindo todo, eh, pero seguimos colgando de unas rocas y cristales que parecieran estarse rajando, no es por alarmar a nadie.— manifesté en voz alta concluyendo la charla.

A Roana la desplacé hasta que se sujetó de los bultos cristalinos y así podría trepar hasta arriba, ya sin tanta carga como una araña ascendí sujetando fuerte al hada.
¿Qué nos esperaba arriba?
...Pues para nuestra suerte Clark Bainard ya había terminado de encerrar a las tres hermanas en su raro orbe mágico, ahora los ghouls estaban a su servicio en lo que las caras agónicas de las banshee aparecían gritando dentro del artefacto que sostenía el capitán a las carcajadas.
—¡¿Lo ves Abysso!? ¡La victoria siempre será de los victoriosos! Yo pierdo barcos y hombres pero sé que el Universo a cambio me devuelve lo justo! ¡El bando ganador siempre estuvo conmigo y ustedes que son mis primeros enemigos en este Nuevo Yo...! ¡¡Conocerán y vivirán el nuevo capítulo en todos los libros de Historia que se están por escribir!!
Esas risas molestas eran más perturbadoras que su discurso.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso II [privado] (+18)   Lun 23 Jul 2012 - 17:11

Roana Lynnette

``Vivir bajo las doctrinas de la razón
no es tan sabroso
como ser arrastrada por la pasión´´

Abysso había arriesgado su cuello por mí, y por esa hada detestable pero, ¡él puso en peligro su vida por salvarme! ¿Entonces no estaba equivocada? ¿sí hay algo entre nosotros y he estado haciendo lo correcto? aunque también podía ser uno de sus nihilistas juegos de los que luego saldría lastimada.
Llegamos hasta la cima de ese abismo sólo para notar que Rocoso Bainard ahora poseía el poder de las Hermanas Banshee encerradas en ese orbe rojo; los ghouls bajo su control fueron impresionados por la llegada de dos licántropos y en la dramática pseudo-estampida embistieron al capitán que entre los pisotones soltó el artefacto...
---

Abysso
Unos licántropos se aparecieron de la nada atraídos por la radiante naturaleza de Melmia, su piel brilló con los tonos de una luna llena al ser rozada por el brillo del Orbe; los ghouls al ver a los licanos llegar por alguna razón se asustaron como nunca vi a un ghoul asustarse por ello antes...
Spoiler:
 
Tomé el Orbe con un tentáculo justo antes que llegara su mano mientras Roana se dispuso a intentar ayudar a la hada ante los lupinos...
—¡Tienes el Orbe! ¡Rescata a las hermanas!— dijo la vampiresa antes de ser golpeada por el cachorro.
¡Devuélveme mi Orbe!— se enojó Clark lanzándose sobre Roana que aturdida por el trastazo no pudo defenderse, ¡la tomó como rehén!

Al ver eso me enojé perdiendo toda concentración, usé el artefacto enrojecido para aumentar el poder de mis tentáculos los que pude hacer emerger de la sombra de Roana, desde abajo, tomando al feo por sorpresa: cae sentado y su desorden perturbó a los hombre lobo quienes cambiaron de presa centrándose ahora en el regordete de Clark, finalmente lo perdimos de vista en su huída, esos animales lo atraparían, obvio.

—¿Cómo pasó eso?
—Creo que este Orbe controla en cierta forma a las bestias con el uso de la intención, al menos las condiciona.
—¡Rápido Abysso, libera a las hermanas y así finalmente tendrán paz!
Creo que he cambiado de opinión, la verdad este Poder es sublime.
No durarás mucho con 'ese Poder' pues sólo Bainard sabe darle duración, ya terminemos con ésto.
—¡Demonio Inferior, tenemos un trato! ¡Lo prometiste!— interrumpieron entonces las banshee aún aprisionadas.
—Son ustedes tres las almas en pena, no yo, mejor suerte para la próxima nenas— respondí a tanto divisé las intenciones de Roana, no me dejaría continuar con mi nuevo plan, podía imaginarla atacándome...
Spoiler:
 
Entonces me adelanté y con el Orbe de mi lado frené sus actos como bien sabía hacerlo yo:
Nada creativo, ¿verdad? honestamente muy efectivo siempre... desde por abajo de sus pies la atrapé con mi monstruosa técnica Atra Bracchia.

Mis actos frustraron a Melmia, su decepción la impulsó a querer saltarme encima como lo haría una hiena, pero contraataqué sin reparos...
Spoiler:
 
Acto seguido reclamé con el Orbe alguna criatura Oscura a las cercanías que acudiera a inmovilizarla, en esa distracción se soltó Roana con hábiles maniobras ofensivas y
Spoiler:
 
Melmia le imploró a la vampiresa que huyera de mí, que no podría vencerme; sin notarlo, con mis intenciones ordené al pequeño monstruo feo que sostenía a la joven hada que se la llevara lejos, y eso comenzó a hacer el bruto tal vez con el apuro de depositarla en su cueva (no quería imaginar después). La capitana no se molestó en ayudarla, así que seguía viéndola como una esclava sin valor, se quedó conmigo mirándome a tres humanos de distancia, no me estaba mostrando miedo... ella realmente estaba jugada por mí, más de lo que podría llegar a estarlo yo alguna vez por alguien (de no ser Maara).
¡Espera Abysso! está bien, que sea como desees, yo sólo quiero permanecer a tu lado, que terminen nuestras diferencias por definitiva; doy el brazo a torcer ante tu ego, sólo no te alejes... ya perdí a mi tripulación, a mi barco, ¡mucho! tal vez sea una señal del destino, debía perder todo eso para poder entender que nos pertenecemos, ¿no lo ves tú?

Pero cuando me revelaba esos sentimientos, ¡justo al momento! Clark Bainard se aparece bañado con sangre de los lobos que lo habían estado persiguiendo, ¡vaya que ese tipo era duro de roer!
—Libera animas! Sorores in pacem! Totam vinculum! Banshee in pacem!!— exclamó en un lenguaje raro como mi nombre afectando la centelleante Orbe, sus destellos me cerraron los ojos, quemó mis palmas y tuve que soltarla, se rompió como si fuera vidrio en el piso cristalino y las Hermanas Banshee quedaron liberadas...
—¡La Paz Eterna nos espera!— gritaron las espectrales brujas clavándose en la carne de Roana, al ser ella la última reliquia se metieron en su interior inflándole el abdomen, le controlaron los pasos a tanto padecía un horripilante dolor hasta que llegó a las demás reliquias, ¡todas se fucionaron en una! Roana explotó como si fuera un sapo frente a la rueda de un carruaje; con estupor en los ojos me quedé estupefacto y fue el instante adecuado para que me chocara Clark, había perdido su sable con el par de lupinos pero a puño limpio comenzó a magullar mi cara y tullir mis músculos, la fatiga con la que cargaba yo me impedía defenderme adecuadamente y estaba rendido, moriría a golpes.

—¡Eso no!
Una voz frenó el castigo, era Elric, había regresado y con su ruda presencia quitó de encima al capitán... —Volverán a su dimensión, ¡aquí ya han causado demasiado destrozo!— aclaró presentando un espejo dorado muy antiguo, de un parpadeo nos mandó de regreso a...

Continuará... (próximamente: La Tierra) [dejo el thread]
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