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 Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)

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Abysso
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MensajeTema: Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)   Lun 23 Jul 2012 - 22:52

Diario de Abysso
Un cartel decía "Forest Preserve" y no entendía bien qué quería decir eso, debajo de él había un bosquejo, como los escudos reales de las familias con sangre azul, ahí decía "New York" y tampoco entendía esas palabras...
¿A dónde me has enviado Elric? Era un bosque que jamás había visto antes, ¿aún estaba yo en Gold?
---

Al menos ya no estaba con Clark, tal vez él sí fue teletransportado a Isla Maldita y de última cobraría la recompensa del carcinos si lo hallaba donde lo habíamos dejado, ¡vaya que se haría rico el muy hijo de perra!
Yo estoy aquí en este bosque de no sé qué reino, no me daba miedo estar perdido: me molestaba no saber cómo llegar a los lugares que siempre frecuenté, desde mi nueva ubicación caminar a un Norte o un Sur, o a un Oeste, da igual, ¡qué porquería tu sentido de orientación, Elric! Lo que sea que haya hecho ese espectro cuando me dejó peleando con el capitán la verdad no había dado frutos, ha no ser que a propósito me haya dejado en este enigmático, oculto, encubierto, recóndito, reservado, incógnito e indescifrable sitio; tal vez era porque su oportunidad de hacer una buena acción se la embarré con mi ambiciosa resolución final... maté a Roana indirectamente, mandé a Melmia hacia un futuro de bizarros abusos hasta que la muerte se apiade de ella y la deje morir, traicioné el pacto con las banshee y... Oh cielos, no da para enojarse conmigo, son cosas que cualquiera esperaría de mí, ¡Por Selian!

En fin, acá ando, vagando...
—¡¿Hola!? ¡¿Alguien me escucha!?— pregunté a los gritos reclamando asistencia, apoyo, pero pasaron cuatro horas y no había un sólo ser pensante a la vuelta, los animales no me eran buen alimento y moverme me dolía, los golpes del pirata me habían herido bastante y... bueno, la verdad la cosa se estaba poniendo de inmundicia.

Oí ruidos, escuché voces, parecía ser que por fin hallaría civilización y todo eso que necesitaba mi ego para satisfacer mis deseos de demonio social ¡¡Oh por los destellos del báculo de Rocnus...!!
...cuando la veo, no, no puede ser ¿Realmente la estoy viendo?
Spoiler:
 
—¿¡Maara!?
¿Podía ser? porque no se parecía a ella, esos tatuajes de guerrero no los tenía antes pero... tal vez en esta dimensión ella... sí, puede ser, ¡claro que puede! De seguro tenía algo que ver con mi breve aventura en ese Mundo de Muertos, ¿no? Yo había alterado algo en la realidad... ella estaba viva ahora...
Spoiler:
 
Está bailando, saltando alegre, ¡es su rostro, sus gestos, su forma de moverse!
—¡Maara, soy yo!— le llamo para que me note aquí donde estoy y un poco asustada por la sorpresa se voltea a mirar con algo de desconfianza ...
Spoiler:
 
Su piel tiene color saludable, sus rasgos son más humanos, pero es ella: puedo ver detrás de lo superficial, ¡no puedo estar cegado!
Spoiler:
 

Me paré frente al cartel que delimitaba la zona Sur de su campamento para que me viera listo para recibirla:
Spoiler:
 
Y ya me imaginé el desenlace, sería como en mi último sueño...

. . .
¡Pero escapa despavorida!
—¡Maara, detente! ¡Soy Abysso!
Me costaba alcanzarla, yo estoy extenuado de tanto viaje y lesiones, aún así le igualé la marcha y finalmente di con el campamento que ...la verdad estaba muy raro, había cosas que jamás había visto:
Spoiler:
 
—¿¡Qué sucede Sarah!?— dijo el joven junto al asado.
—¡Ese hombre me sigue!— respondió ella resoplando sofocada.
Los tres humanos machos se pusieron frente a las dos chicas, uno sostenía un machete y el otro un ensartador al cual le llamó atizador, el otro tenía una roca en la mano:
—¡A ver qué pasa maldito!— dijo el pelado con metales en la cara.
Déjenme que le hago un enema carbonizado— expuso el rubio.
¡Me mal entienden, necesito su ayuda!— manifesté.
—¿Qué?— interrogó el de pantalones extraños:
Spoiler:
 
—Miren mi cara, caballeros, ¡soy una víctima, no victimario!— explico casi rogando.
—Woaw viejo, creí que Sarah te había hecho eso— sonríe el rubio bajando la guardia.
—¿Sarah? ¡has de estar bromeando, John!— se burla el pelado que enseguida es golpeado en el brazo por Maar--Sarah, se llama Sarah en esta dimensión, la semejanza en la fonética de sus nombres no era casualidad para mí; con mis habilidades psíquicas me era fácil entender qué querían decirme, hasta podía expresarme sin mucha complicación porque ese lenguaje era tan básico que cualquier rama de la lengua demoníaca podía contenerlo o adherirlo: eran un 80% menos de palabras y expresiones que a las que estaba acostumbrado a usar en el habla infernal promedio, ¡lástima que esos jeroglíficos que poseían para la misma no tuvieran sentido a mis ojos! tontos garabatos.
—¡¿Y por qué tienes apariencia de psicópata!?— me reprochó ella.
—¿Apariencia de psicópata, yo?— respondo con la interrogante.
No Sarah, no ves que ha venido a lo mismo que nosotros, ¡a la celebración del Campamento Medieval de Rol en Vivo!— interviene el de los pantalones cortos, parecía ser que quería ayudarme pero no entendí qué diantres quiso decir.
Un poco temprano para andar así, ¿no? ¡Es pasado mañana el festejo y nadie irá disfrazado!— añade Maara, digo Sarah, que por lo que veo ya no le voy a caer bien... mal encuentro, mala presentación, terrible primera impresión ¡Mierda! Además ahí mismo está esa segunda chica, es idéntica a la ex novia muerta de Averno, y sumando, cada vez más piezas tengo para convertir lo que parecía una ilusión a una realidad, ¡la realidad!
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)   Mar 24 Jul 2012 - 3:37

Diario de Abysso

Les parezco alguien divertido a estos humanos. El rubio se llama John Edwards, el pelado Ben Harper, el afeminado Tony Wynjo; Maara se llama Sarah Mørk Mortensen, y el nombre de la que es idéntica a la ex de mi hermanastro es Keira Theron.
---
Me dejaron dormir en su campamento, les conté que fui golpeado por unos bárbaros y se lo tomaron metafóricamente no entiendo por qué: dicen que fui atacado por pandilleros adolecentes que bebían Juiceky o como sea que se pronuncie esa bebida que en jeroglíficos de esta dimensión se escribe "Whiskey", probablemente un jugo de fruta alucinógeno porque en Gold jamás tuve el placer de siquiera verlo.

Por supuesto no dormí en eso que llamaban "carpas" de vez en cuando, pero dormí junto al fuego... había soñado con la difunta ex prometida de Averno esa noche, pero en una versión rara pues era Keira con la vestimenta informal de la otra:
Spoiler:
 
Fue embarazoso pero sólo dormí tres horas de tantos nervios; resultó ser que no necesitaba curandero porque en esta dimensión tienen algo que se llama "Botiquín de Primeros Auxilios" y fue suficiente para curarme lo necesario. Al abrir mis ojos lo primero que veo es a Maara...
Spoiler:
 
...mirándome, le llamo por ese nombre y en unos parpadeos se vuelve a convertir en Sarah, ¡Rayos! me estaba volviendo loco, si no asesinaba a alguien pronto comenzaría a alucinar enserio.
¿Por qué sigues llamándome así, Abysso?— me pregunta ella que allí arrodillada lo único que estaba haciendo era encender otra fogata: no mirarme dormir... Ja - ja -muy gracioso.
Te pareces a alguien que conocí una vez, alguien que perdí, ¿no te parezco conocido yo?— respondí aprovechando para averiguar qué sucedía en su interior, posible era que por haberse muerto ella no me recordaba, ¡tal vez tuvo que nacer de nuevo pero en esta dimensión llena de tecnología-rara! Yo sólo estaba animado de volver a verla, no quería presionar más de lo necesario.
No. Quiero disculparme por haberte tratado como a un delincuente, estuvo genial anoche: nos hiciste reír, nos mostraste trucos de magia, sin dudas genial haber contado con tu compañía aunque sigo pensando que eres muy muy misterioso, extraño, excéntrico, extravagante, peculiar, singular, insólito e inusual— aseguró en su desviada contestación expresándose como lo hacía Maara: con muchos sinónimos y, bueno, ella me contagió ese hábito cuando estaba viva en Gold.
—¿John es tu pareja, no?
—No, sólo somos amigos, Abysso.
—Pero ustedes...
Sí bueno, dormimos en la misma tienda y nos divertimos, ¿no habrás estado espiando?
No, sólo escuché algo apenas en un segundo que me desperté en la noche; gracias por la bolsa-de-dormir, M'-Sarah


Diario de Abysso
Falta un día para la celebración, me cuesta entender las costumbres y formas, y usos sociales de estos individuos, hasta he llegado a pensar que no son humanos o son una especie que combina toda las razas pensantes de Gold; cada vez me siento más extranjero y raro.
Al menos he podido disfrazar mi identidad aprovechando los prejuicios que tienen, creen que soy un gótico o chico dark y que tengo un síndrome que denominan Asperger, John tiene la teoría de que soy autista, lo que sea que quiera decir eso también suena a algo que puedo aprovechar a mi favor para inmiscuirme en sus vidas y adaptarme a este mundo.
---

Parece ser que en este mundo al que llaman New York todo lo que yo conocía no era más que fantasía o cuento, esta era una realidad totalmente alejada de lo verdaderamente espiritual o mágico, me daba escalofríos a cada tanto, vivían unos día a día muy superficiales y lleno de condicionantes, eran como zombies pero estaban con vida, sus problemas eran una estupidez pues además los creaban ellos mismos... sí, bueno, tenía mucho por criticar, pero como era un "mucho" muy "demasiado" y yo estaba apurado por adaptarme, listo, me alejé de todo reproche, juicio, censura, reprobación y opinión subjetiva. Al menos en esta dimensión podía usar mis habilidades psíquicas para aprender más rápido: lenguas, dialectos, jerga; en Gold la Física sólo me permitía crear tentáculos con la mente, ah, y al títere lancero. Lo que más me llamaba la atención es que Sarah fuera también de otro mundo, como yo, ella venía de Noruega según comprendí, no sabía bien de qué trataba esa realidad pero parecía tratarse de un mundo paralelo a New York con la diferencia de que en Noruega respetan el medio ambiente, la gente es más bondadosa y menos ambiciosa, y se suicidaban más seguido; sus motivos para mudarse fueron "negocios y ascenso"... no quise comentar nada sobre mis motivos porque si ella se muda de dimensión a voluntad por algo tan irrisorio como "negocios" mientras que yo soy desterrado temporalmente por la magia de un espíritu apoyado por los Jueces del Mundo de los Muertos, ¡uff! gran diferencia ¿no? me dejaría como un pedante frente a ella, o criminal en otras posibilidades. De seguro el motivo "ascenso" era el que la trajo a New York, ¿se convertiría en una semi-diosa quizá? ¿ascendería su esencia a un estado divino? no entendía bien cómo usaban los significados en esas palabras que de milagro fui competente de interpretar.

Sarah Mørk
Me fui a bañar al lago con Keira, aprovecharíamos que los chicos estaban distraídos jugando al football, así no se pondrían babosos y podíamos tomarnos nuestro tiempo. El agua estaba fría pero con el calor que había estábamos deseosas de disfrutarla todo lo posible.
—¡Qué zorra eres!— me dijo Keira cuando me quité toda la ropa para zambullirme y salpicarle agua.
—Anda, ¿qué pasa? ¿eres insegura de tu sexualidad, o qué?— me burlé de ella incitándola a que se desnudara afín a mí; mi mofa dio resultado y se deshizo de ese bikini ridículo.
—Ya verás cuando te ahogue, maldita lesbiana.

Abysso
Eran las 10:00 de la mañana, así es: aquí medían con mucha exactitud el tiempo, eso no sé si sucedía en Gold pero jamás tuve la oportunidad de presenciar tal insignificancia. Me habían invitado a jugar a un juego que llamaban football, a las chicas las había oído comentar algo sobre una laguna "re cool" y la verdad ese término me ponía curioso; como me estaba yendo más que mal en "el juego de hombres" decidí retirarme argumentando que tomaría un descanso breve y anexionando "...sigan sin mí que ya vuelvo"... ¡Mentira! ¿volver? jáh, ese deporte era muy bruto, tonto, no tenía chiste para mí, asimismo ellos tenían más fuerza y corrían a una velocidad mayor a la mía y, no, no era ni gracioso participar. Por cierto, tal vez tenían la misma fortaleza física que yo, pero estos humanos de género masculino tenían técnicas corporales que incrementaban el potencial de sus aptitudes musculares en acción.

Keira Theron
Estábamos muy entretenidas con mi amiga, la conocía desde la primaria y hacía mucho que no nos veíamos, la secundaria tuvo el efecto de convertirnos en totales extrañas una para la otra; por suerte este viaje al bosque nos había devuelto la humanidad que perdimos entre exámenes, estudiantes populares, y prejuicios inmaduros. Pero no pasaron ni diez minutos que se aparece ese raro de Abysso, ¿¡Nos había estado espiando!? o sea, yo estoy desnuda y ese desconocido me anduvo mirando; no confío en él, no tiene identificación y se hace llamar 'Abysso' ¿en serio cree que me tragaré ese apodo? ¿y su apellido? No entiendo como es que los chicos terminaron confiando en él, pero por más agradable que sea su compañía el tipo puede no dejar de ser un demente que sólo espera la oportunidad para mutilarnos.

—Abysso, ¿nos estabas espiando?— dijo mi amiga.
Recién llego, no sabía que estarían desnudas, de hecho creí que el lago estaría solo para mí— contestó.
—Cuidado con la ropa, no vayas a pisarla que sigue ahí.
—No hay problema.
—Bueno, ahora ya sabes que estamos aquí, ya puedes irte que esto es un "momento de chicas" ¿eh?— le clarifiqué para alejarlo, sin dudas había estado mirándonos desde antes, maldito, pero bueno, al menos ahora se estaba retirando y...
No seas mala, Kei... ¡Oye Abysso, ven con nosotras! ¡Báñate que hueles a cementerio!— me traiciona mi tan apreciada amiga.

Abysso
No sé bien si lo dijo a modo de chiste o sospechaba de mi escueta estadía en Fortaleza de Cristal, pero lo que importaba era que ella me estaba invitando a mojarme junto a ambas ¡Y bueno Abysso, eres un galán...! es obvio que quieren seducirte como lo han hecho en Gold; salvo Roana, lo de ella siempre había sido una obsesión enfermiza.
—¿Nunca te quitas esos lentes de contacto?— preguntó Keira y no entendí la pregunta, ¿lentes? ¿contacto? Sé que se refería a mis ojos pero, ¿qué carajo!?
—Ya distiéndete Kei, su apariencia radical le queda muy cool; además se parece a nuestro archi-rival Dark Lord que se disfraza como el personaje del juego muonline, les caerá re bien en la comunidad LARP.
Maara me estaba ayudando bastante frente a toda sospecha, ella y Tony serían mis aliados al final, si asesinaba a alguien sería al rubio ¡hijo de perra que folló a mi amada! Si no aniquilaba a Keira claro que sería por Maa-... es decir "por Sarah".

Sarah Mørk
Abysso tenía un físico hermoso, ni era tan exagerado como el de los futbolistas ni era tan dejado como los nerd, me atraía esa combinación sensual entre su forma de hablar, voz, carisma y excéntrica apariencia, y ese misterioso aire que lo rodea transformándolo en un enigma que quiero descifrar.
Vaya, no sabía que era albino pensé al ver que el agua no le quitaba lo blanco de la piel —al menos sin ropa se ve bien...
—¡Qué rápido sanaron tus heridas, forastero!— mencioné un poco intimidada de que se haya desnudado sin vacilar, casi como arrepentida por ahora tenerlo acercándose hacia nosotras ... ¡Vamos Sarah, ya has jugado así antes! además por orgullo debes demostrarle a Keira que tus ocurrencias inusuales son graciosas, divertidas ¡y provechosas!
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)   Jue 2 Ago 2012 - 14:09

Diario de Abysso
Parece ser que mi Lengua no era superior a la de ellos, era Elric el responsable de que pudiera entenderles el idioma tanto como les pasaba conmigo ¿Qué clase de brujería fantasmal había usado? era como si la daga fuera el nexo entre mi mundo y éste: sin dudas idea del espectro que me guió hasta la capitana vampiresa. Me dí cuenta de todo eso cuando al desnudarme para zambullirme en ese lago y caminar en dirección a las chicas, a medida que me alejaba de la daga comprendía menos y menos lo que buscaban decirme ¡O sea que mis poderes psíquicos ni estaban desarrollados ni eran mejores en este New York que en Gold, rayos!
---

No entienden por qué salgo del estanque como si me hubiere arrepentido, cuando el agua cubre mi abdomen comienzo a mirar a mi alrededor pareciendo haber visto algo...
—¿No nos explicarás qué sucede Abysso?— me pregunta Sarah, ella se empieza a atemorizar por lo que cree que observé en la profundidad.
—No se alarmen, me pareció ver una gran serpiente, salgan con cuidado— contesté con tal mentira.
—Oh por dios, oh por dios...— dijo Keira asustada mientras salían a la orilla desnudas con su amiga a mi lado, ¡Por la diosa Selian, que estas dos son sensuales!

Nos estábamos vistiendo cuando en eso escucho una voz salir de mi puñal negro, era Elric, ellas no lo escuchaban y por eso continuaron su conversación.
—Abysso, hemos decidido que has hecho mucho mal en los lugares que nosotros vigilamos en Gold, ha no ser que por tal profanidad quieras volver como un criminal y que te encerremos de por vida, debes probar que sabes adaptarte bajo las reglas de al menos un lugar, ¡un lugar al menos Abysso! Estarás pensando que justo vengo a elegirte el lugar más difícil, pues sí, ese es el reto: ¡Ajústate a ese mundo Tierra y demuestra algo de honor, y regresarás a tus días normales! ...b'ah "normales" ...
—¿Y tú qué opinas Aby?— Keira con su pregunta apaga la voz espectral de Elric y yo no sé de qué carajos hablaban con la rubia, no sabía que responderle porque había estado prestando atención al fantasma en mi daga.
—Disculpen, no estaba prestando atención, es que estaba... intenté justificarme cuando en de repente un oso se nos acerca; Sarah estaba calmada aunque el miedo la invadió, en cambio su amiga se dejó embobar por el pánico lo que provocó que el animal se enfadara bastante.
—Al diablo con los secretos...— pensé a lo que levantando mis brazos dejé fluír mis tentáculos hacia el hocico del mamífero, estaba muy seguro que entre los golpes ágiles a distancia y la agitación se iría despavorido, ¡pero no! El infeliz se lanzó con ganas en dirección a mí, las chicas se hicieron a un lado algo estupefactas por mi habilidad natural mientras yo usaba dichas extremidades como resorte para esquivar al peludo planeando por encima de su embestida... finalmente sigue de largo, al trote sin insistir más, muy raro a mis ojos.

—¿¡Qué demonios eres tú!?— exclamó Keira señalándome con el dedo mientras retrocedía casi escudada en Sarah la que era jalada en ese sentido, al menos ella no me veía como un monstruo: esos ojos eran como de fascinación, con algo de desconfianza.
—Soy un ser que viene de un mundo llamado Gold, señoritas.
—¿En serio lo dices?— Sarah parecía querer comprenderme, al menos.
—No Sarah, es un demonio, ¡pálido, con ojos de dinosaurio, con brazos de calamar y...!
—¡Cálmate Kei!— responde la rubia al fin cubriéndose los senos, ¡ya me estaba desconcentrando demasiado, eh! pero ya, en serio, era porque se parecía a Maara, ¡y mucho! tal vez la única diferencia era que Sarah era un granito más superficial.

En el camino al campamento tuve que explicarles todo, traté de no mentir mucho, de no ser por las partes en las que yo sí era un demonio, mataba gente y no era nada confiable, etc., pero por lo demás (lo que me dejaba bien parado y lo neutral) narré y narré, hasta exhibí mis poderes mas todo eso que para mí era una idiotez sin relevancia.
—¿O sea que debes habituarte a nuestro mundo para demostrarle algo a un espectro de guerrero el cual te devolverá a tu hogar si cumples?
—En pocas palabras, sí, eso...— le contesté a Keira, ambas estaban muy preguntonas, creí que tardarían siglos en confiar en mí pero no, ¿será que New York tiene bichos más raros que yo en sus vías?
—Y dime Abysso, ¿qué tanto me parezco a tu novia extraviada? — sin vergüenza alguna Sarah se atrevió a preguntar, es como si desde que relaté lo de Maara ella hubiera quedado pensando a profundidad sobre el tema sin escuchar lo que había estado detallando luego...
—Sarah, para serte sincero sigo creyendo que eres la reencarnación de ella, o algo así, tú entiendes.— garanticé sin engaños.

Los tres pactamos no decirle a nadie sobre mi situación, ni a los machos del grupo, yo no confiaba mucho en Keira pero Sarah era su mejor amiga así que estaban como bajo un juramento más fuerte que las alianzas a las que yo acostumbraba a concebir; eso aseguraba todo, ¿no?
Al nuestra zona de camping los deportistas no llegaban y fue tiempo suficiente para conocernos mejor los tres, así es: los tres, no sólo estaba conociéndome más con Sarah sino que ella y su amiga tenían mucho de por medio que no habían solucionado del pasado y, fue un momento mágico sin dudas, para empezar yo nunca le confié sobrio nada a nadie (tal vez a Azoxeroth, pero no tanto), por otro lado entre sí mejoraron su vínculo amistoso lo que me convenía y provocaba aparte mayor credulidad de parte de Keira a mi persona. Fue liberador.

Cuando alcanzaba a lograr unas miradas de cariño y lujuria con Sarah, aterrizan sudorosos John y Tony sin camisa, al menos Ben se desplomó con menos descortesía... ¡Gracias por arruinar el momento, inmaduros! Parecía ser que comenzaría la hora del almuerzo pronto: cervezas a la vista, parrilla fuera de la enorme cucaracha de metal que tenía ruedas a la que denominaban camper y se parecía a un carruaje al que le faltaban caballos, era de seguro un vehículo: con ojos que arrojaban luz fuerte y una garganta que rugía como cual behemoth resfriado.


Día de la fiesta
La camioneta se detuvo a unos cuantos metros de la gran carpa en la que se haría la celebración de la que tanto me hablaron, muchas luces iluminaban el interior de ese gran lugar que se dividía en zona exterior y zona interior, adentro estaba a música, los tragos, globos y todo eso que en la ciudad llamaban `cool´. Al llegar parecía ser que la noche no sería prometedora para saborearla en la parte exterior de la celebración: niebla entre los árboles, nubes cubriendo las estrellas, humedad en el suelo...
—Ésto será épico, nunca habíamos hecho entre todos una fiesta en esta zona de New York, ¡es la más grande en la historia de nuestro LARP!— comenta Keira emocionada hasta los huesos, sacudiendo las manos como una niña pequeña... y loca.

En el camino hasta aquí Sarah me había estado contando de una experiencia fea con su ex, bueno, varias; por suerte dejó de hablar de él ni bien frenó nuestro vehículo, ahora sólo me tomaba del brazo con sus manos: me molestaba un poco eso, mis experiencias románticas siempre fueron dañinas, salí muy perjudicado de ellas y en especial en mi experiencia con Maara. Nunca había escuchado música como esa, además era ruidosa, ¡me rompía las orejas!
—¡Hora de la joda!— gritaron los tres muchachos entrando a los empujones casi provocando que resbale, maldito John que de seguro andaba rudo conmigo desde que notó que me había estado acercando mucho a Sarah; él y sus tontos (Ben y Tony) ya habían perdido las ganas de respetarme, por alguna razón y eso había hecho el viaje bastante incómodo... en especial porque en todo el trayecto anduve apretando los puños y presionando los dientes en el pleno acto de aguantar las "bromas" esas que... que no mencionaré.

Una vez dentro Keira se aleja a bailar con Tony, intentó estimular a Sarah para acompañarla pero ella andaba rara, y muy pegada a mí; no quería bailar, estaba acariciándome con sus manos, reía por cualquier cosa que le comentaba sin mucha gracia y tragaba más alcohol que un bárbaro de Gold. Llegado a cierto punto de la fiesta ella ya me abrazaba, no me soltaba ni de casualidad y a lo lejos el rostro enardecido de John me estaba poniendo muy perturbador y la cosa se ponía engorrosa, ya presenciaba yo como le susurraba a Ben provocando que éste me viere al instante, como que planeaban algo en mi contra; no se alejaban mucho del baño, es como que esperaban a que me moviera de donde estaba, vaya obvio pronóstico predecible el que generaban los humanos de esta dimensión.

Sarah muy mareada ahora deseaba vomitar, tuve que acompañarla hasta la zona exterior de la fiesta para que lanzara en algún rincón, en el césped, si no la sostenía se caía; al menos Keira nos estaba cubriendo bastante bien, ella distraía a los muchachos y les presentaba mujeres.
—Me estás manoseando mucho Aby— me expresó Sarah sosteniéndose la cabellera luego de escupir lo último —me doy cuenta que estoy que no veo ni mis pies pero, no soy ton-tonta— añadió hablando sus oraciones en lengua de borrachera, una que descifraba bastante bien con mis oídos luego de tantos borrachos con los que me había topado en mi vida.
Definitivamente si es Maara no tiene ni la mitad de lo que fue cuando la conocí, esto de las reencarnaciones provoca serios perjuicios.— pensé atrapándola cuando de un tambaleo perdió el equilibrio, cayó sentada sobre mí, entre risitas inmaduras comenzó a cerrar los ojos queriendo decirme algo ... que no entendí. Y se duerme entre mis brazos.
—Hora de divertirme— me dije a mí mismo cuando me inundó una sensación extraña, había hecho ésto siempre y con esta mujer no me salía natural, podía oler en su aura algo de Maara, eso me perturbaba, ¡y no podía aprovecharme de ella! ¡Por un demonio! había quebrantado de todo tipo de mujeres en el pasado, desflorado niñas y niños, ¡hasta prostitutas ya he raptado antes y marchitado sin piedad! ¿¡Qué rayos me sucedía!? he copulado hasta con cadáveres y no podía con Sarah, ¡no podía!

Levanté la mirada y acercándose a lo lejos divisé a la joven hada que había dejado en l'Fortaleza de Cristal, estaba viva, ¡y estaba aquí en New York! Su postura al moverse era diferente, parecía una criatura del infierno, sus ojos estaban apagados y vestía una toga de arpillera en mal estado, despeinada como una bruja-de-bosques y sucia como un orco se dirigía hacia mí como buscando venganza: no estaba seguro ¡pero era obvio sin dudas! Tenía sangre entre las piernas y ya no brillaba como un hada...
—Esperame aquí, Maara, digo, Sarah— le hablé a la dormida dejándola cuidadosamente en el suelo acostada.
—¡Debes morir maldito!— me gritó la pequeña al ver que dejaba reposando a la rubia y comenzó a tomar velocidad... al trote en el inicio para agregar celeridad a la mitad a lo que me preparé buscando mi daga... ¡mi daga! la había perdido durante el viaje, ¡la olvidé en algún lado! Melmia me alcanzó en plena arremetida, aunque busqué rebasarla usando mis poderes en forma de resorte ella en un salto me atrapó en el aire y caímos sobre un juego infantil inflable en forma de casita para mascota de duendes. No paraba de lanzarme puñetazos y hasta intentaba morderme, no sabía como defenderme pues, debía probarle a los Supremos del Mundo de los Muertos que yo era capaz de accionar de una manera prudente o menos infernal... estaba casi seguro que les había llenado la Fortaleza con almas afligidas, consternadas, mortificadas y desesperadas, atormentadas y abatidas, ¡o algo así!

Usando mis psico-extremidades la levanté de encima mío mientras se atrevió a orinarme encima como contraataque; desde ahí no me golpearía, o eso creí hasta que observé como hacía aparecer desde su garganta una daga, ¡mi daga! ¿cómo la tenía ella...? ¿¡Cómo diantres la guardaba en su tráquea!? Cortó mis tentáculos con la plateada y tuve que girar con rapidez para evitar ser apuñalado, ese fuerte sonido de reventón dio inicio a la declinación de ese juego para niños que se nos venía encima; era difícil eludir la ofensiva afilada de la pequeña en esa situación, bajo el plástico desinflado perdí estabilidad y me desplomé bajo la silfo, si la inmovilizaba con mis manos el conflicto terminaría, pero era muy escurridiza y ágil, ¡y tenía mi daga!
Tropezó pisando mi hombro y se vino abajo sentando su periné en mi barbilla, desde allí sin siquiera dejar pasar un pestañeo me arrancó el dedo con mi propia arma, mi dedo meñique voló hacia un lado... ¡¡El dolor físico fue de un quinto plano infernal!! Cuando grité le dí la sensación de quemadura con mi aliento en su frenillo de los labios menores y se hizo hacia atrás de un salto tomándose con una mano el perineo. En ello broté de esa trampa flácida expeliendo mi cuerpo con los tentáculos como si fueran patas de rana. Ni bien salió la apresé por detrás obligándola a soltar la daga.

Fue al tomar el control de la situación que denoté a Keira gritando con Sarah en sus manos, si no fuera por el ruido de la música también ya tendría que lidiar con John y sus idiotas. Con Melmia sujetada arrojé un psico-miembro hasta la atemorizada, mi puñal empuñado por éste atravezando el músculo esplendo del cuello a través de la boca y...
—¡Oh ¿qué rayos hice?!— exclamé reconsiderando mi maniobra, pero ya muy tarde, había asesinado otro inocente de manera impulsiva, por desesperación ¡Y todo lo que me había costado no dañar a Melmia, por los tentáculos del creekloc gigante! —¡Maldición!— agregué exaltado rompiéndole el cuello a la silfo con resignación...

Me ardía el dedo pequeño que ya no tenía en mi mano izquierda, cargaba con tres cuerpos camino a lo profundo del bosque donde la niebla me ocultara, mi energía se agotaba por cargar en mis extremidades psíquicas a dos muertas y en mis brazos a una borracha aún desmayada que si despertaba liquidaría la escena final de mi incompetencia. Fue llegando a un desnivel que me tropecé con un vagabundo y... un momento ¿Qué hace un vagabundo en...? —¡Abysso!
—¿¡Clark!?
¡Era ese capitán, maldita sea!
—¡Me la he pasado comiendo bichos en esta tierra desconocida por tu culpa!
—Si estás aquí es porque los Supremos también te consideran en falta, perro sarnoso.
En mis manos siempre he tenido una tripulación más detestable que cualquier demonio por individual, ¡obvio que sin superar tus acciones depravadas estaré tan condenado como tú! ¡Imbécil!
Le arrojé los cadáveres encima al notar que su griterío era el prólogo de una naciente embestida, Sarah despertaba y la dejé sentada contra un árbol seco a tanto el viejo se sacaba de encima las fallecidas para aniquilarme con su... ¿espada de madera? ¡Había perdido su espada el muy tarambana!
—¡Ya no tendré ni un parpadeo de piedad contigo rata doméstica!
Intentaba golpearme pero al trote lo esquivaba sin problemas, estaba hambriento, débil y atontado, terminé subiéndome a un árbol para analizar cómo sin mis tentáculos a su máxima capacidad podría vencerlo, él sabía pelear, yo sólo era un asesino con trucos interesantes.
—¿Q-qué está sucediendo Ab-bysso?— despertaba descompuesta mi ebria alcoholizada, en mal momento, ahora sería una complicación sostener el duelo con Clark Bainard.
—¡Huye Sarah! ¡Este viejo loco mató a tu amiga y a una niña inocente, corre y pide ayuda!— mencioné fingiendo estar aterrado, como si el criminal fuera este pirata sin vigor.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)   Miér 22 Ago 2012 - 15:13

Diario de Abysso
¿Han tenido alguna vez la sensación esa de que han sobrevivido demasiado a cosas que deberían haberlos enterrado hace tiempo? Bueno, no creo que los dioses, la suerte, el destino, ¡lo que sea! quiera o quieran seguir contribuyendo a mis torpezas; el único ser viviente que conocí que me superaba en tal fenómeno fue Interfectorem, mi medio hermano, siempre tuvimos una conexión espiritual muy fuerte: nos pasaban las mismas cosas, el ejemplo más notorio fue en el noviazgo, en el romance, ambos perdimos de semejante forma a nuestras almas gemelas, nuestros amores-de-verdad; ¿suena loco, no? más loco sería que yo sobreviviera a Clark y a los Supremos en este Planeta Tierra.
---

Pisando hojas mojadas había avanzado por el bosque con dos cadáveres y una ebria desmayada, una era la mejor amiga de la ebria y la otra una joven hada a la que mis acciones habían corrompido hasta arrastrarla en el sendero de la venganza, ¿tan mal la había pasado que en su inmutable compasión que había creído yo tan invariable, inalterable, estable, estática, fija, impávida, imperturbable, inconmovible, persistente y constante, continua y firme, que cayó en lo más Oscuro de su mente? tal vez su compasión estaba movida por el esfuerzo, y de ser así era obvio que reventaría alguna vez. La ebria no era nada más ni nadie menos que la hermosa Sarah quien yo reconocía sin oscilar como Maara reencarnada en una negligente neoyorkina adolescente; para mi suerte Clark se aparece casi enseguida que Melmia, o sea ¿cómo comprender ésto? ¿el castigo de los Supremos era para mí o para todos los que me rodeaban? De todas formas ya no estaba en el Mundo de los muertos, así que el poder de esos Supremos ya no me afectaba: sabía bien que podría escapar de ese agujero que llamaban New York en cuanto descubriera alguna carencia en el maleficio que incrustaron en mi carne.

Sarah comenzó a correr como un hamster de dos patas huyendo del pirata, en su estado de intoxicación etílica no podía esperar mejor avance que ese, pero el viejo mugriento la atraparía a esa velocidad; ni bien notó que le había mentido a la chica, dedujo que me importaba lo que ella creyera de mí: o sea que era alguien que me interesaba, y sólo por dañarme iría a lastimarla, ¡esa parte del plan no la había cubierto lo suficiente! Fue lo que improvisé de todas formas.
—¡Ven aquí puerquita de Abysso! ¡Te arrancaré la morcilla del estómago!— se expresó Clark el Rocoso dirigiendo su atención a Sarah 'la Ebria' ... era hora de actuar, y yo sería el actor principal, ¡mierda!

Con tanta niebla sólo podía perseguirlos por el sondo de sus voces, las perversiones que emanaba el réprobo y los gritos de loca de la mujer que sacudía los latidos de mi corazón como si hubiera vuelto la pasión que había muerto con la Maara de Gold.
Escuché como si alguien rodaba entre ramas y hojas más adelante, imaginé que Sarah ya había trastabillado con algún tronco caído e iba cuesta abajo por un terraplén, apurándome llegaría a tiempo a salvarle la vida. En vez de descender cuidadosamente como Clark por la bajada, decidí lanzarme desde hacia él como una bala de cañón pasara lo que pasara; tras unos cuantos giros logré mirar en pleno mareo como el viejo aún no se había levantado, con mi posición de aturdido no pude hallar a la rubia, me puse en pie buscando mi daga pero otra vez la había perdido, de seguro en la declinación entre tantos giros, el panzón ya estaba de pie y con un paso hacia atrás volvió a caer de espaldas al piso, ¡se había trabado la bota con Sarah! En ese estado de emergencia la adrenalina me invadió puesto a que sin dudas teniéndola tan cerca la asesinaría de un soplo, noté que mi poder psíquico ya no estaba conmigo así que me mandé sobre el capitán a lo bruto.

A la pelea la olfateaba perdida, no encontraba salida a mi predicamento ya que el roñoso era mejor luchador y tenía más fuerza en sus ataques a puño limpio; de la alteración a penas yo podía respirar, no sabía cuánto me habían golpeado pues sedado de los nervios ya no sentía dolor, sobrevivir era mi consigna y nunca había sentido tanta necesidad como ese día, ¿podía deberse a que la vida de alguien importante para mí dependía de mi bienestar? dudar de tal hipótesis no es un error luego de tanto que he solidificado en mi conducta de asesino.
De repente una rama gruesa se parte en la cabeza de mi atacante, ¡Sarah se había podido poner de pie para ayudarme! Enardecida por la muerte de su amiga juntó el valor necesario para lograr mínima sobriedad y accionar a mi favor; la resistencia del bucanero le impidió perder el conocimiento aunque no pudo evitar salirse de encima mío.

Estábamos los tres de pie, casi en la misma situación de viveza pues, Sarah mareada, yo debilitado y fatigado, y él hambriento y decaído. Sarah comenzó a caminar lentamente hasta detrás mío sorprendida por la persistencia del panzón vestido como marinero, ella no desconfiaba de que ese sujeto era el asesino de su mejor amiga...
—No sé cómo convencerte Bainard, pero si dejaras todo ésto que sientes en el pasado y dejaras los recuerdos de lado, sentirías ese placer liberador de no tener que vengarte y...
Qué charlatán eres Abysso, ni tú sigues tus consejos y sugerencias ¡¿Y crees que yo caeré en ese enredo de palabras!?
¿Por qué te conoce, Abysso? ¿qué está sucediendo aquí?— interrumpió Sarah, entonces advertí que la circunstancia se pondría en mi contra ni bien diéramos lugar a la charla. Un sólo tentáculo contra todo pronóstico logré manifestar desde mi espalda el cual sigiloso pasó por abajo de mis pantalones hasta mi talón, cuando en detenida observación encontré mi puñal caminé lentamente hacia él a la par de la conversación, como si estuviera acechando a Bainard ...
—¿Es verdad lo que está diciendo el pirata, Abysso? ¿Eso eres?— me interrogó la rubia ni bien el bucanero aprovechó a comentar que la estaba engañando y que "el monstruo aquí" era yo.
En ello caí sobre mis rodillas fatigado por forzarme a crear esa última psico-extremidad, nadie sabía que era por eso y por las dudas el viejo aprovechó la oportunidad para atacarme... una vez cerca ante el "¡No!" de Sarah la escena se paralizó, Clark Bainard estaba duro sobre sus tambaleantes piernas, mi puñal estaba dentro de su abdomen girando, yo estaba arrodillado aproximadamente inclinándome para desfallecer ahí mismo viendo un escenario en tonos violáceos, oscureciéndose, tanto las arcadas del oponente como las palabras de la rubia se apagaban progresivamente a mis oídos, no sabía si realmente había matado al marino pero que mi último aliento de consciencia lo usé mejor de lo planeado lo tenía claro. No me dio ni para absorberle la vitalidad.

---
¿Dónde estaba ahora?
Me levanto y era un bosque raído por las tinieblas, de a momentos veía pasar bufones coloridos con rostros muy sonrientes y también muy tristes; bestias salvajes como lobos a lo lejos seguían mis pasos delatando sus posiciones al dejar que sus ojos se iluminaran por inciertas refulgencias. El viento corría gélido entre mis músculos que tensionados vibraban para generar calor como lo hacían los patéticos humanos comúnmente, mi piel ya parecía escamosa y los silbidos en los árboles iban a destiempo con el crujir de las ramas, a penas había hojas en ellas para caerse que ya formaban alfombras extensas en el basto tapiz de barro y suciedad.

Unos pasos que oí no muy lejos de mí me inquietaron, desde que había dejado la meditación y la relajación mi mente se había convertido en un sistema de trampas funesto; me volteé a ver y no pude creer lo que veía:
Spoiler:
 
—Hola papá, te he estado buscando.— me dirigió la palabra en tono suave, con voz delicada saliente de la penumbra de su capucha que a penas me dejaba verle el brillo de su ojo izquierdo, un brillo bastante animal para ser el iris de una simple niña...
—¿Por qué me abandonaste papá? ¿Por qué lastimaste a mamá?— su voz inocente emergió detrás de mí y quedé pasmado pues al mirar era ella, con otra ropa y unos años más joven tal vez...
Spoiler:
 
—Si supieras por las cosas que he pasado, papi, si supieras que no he estado jugando con muñecas...— continuó su parloteo y yo al mirar atrás noté que ella no estaba ya donde mis ojos la encontraron en primer lugar.
—¿Quién eres? yo no tengo hijos ni hijas, no puedo tenerlos, no es posible, ¡ésto es un sueño!— protesté caminando de espaldas para alejarme de ella.
Soy Lucielle, ¿no me reconoces, pa? Mira ese charco de agua
Le hice caso y viré para darle un vistazo al charco que señaló la pequeña de rojo...
Spoiler:
 
Un rostro se reflejaba en el agua, una pequeña con mis rasgos, ¡era ella misma! ¿Lo era?
—¡¿Dónde estás, a dónde has ido, mocosa!?— exclamé al advertir que ella había desaparecido de mi lado.
—Buena pregunta, papá, ¿dónde estoy? O mejor dicho ¿dónde estás tú?— contestó el reflejo en el agua, esa cara de niña sin madurar era la que giró a verme a través de la sucia agua para notificarme...
—AahHh!— golpeé el charco y salí corriendo, pero una rama sobre salía del suelo y esquivándola hundí mi pie en lodo perdiendo el equilibrio y cayendo hacia un poso, me golpeé mucho y al abrir mis ojos había nieve, mucha nieve por todos lados, allí tirado con dolor en el cuerpo percibí mucho calor, ¡mucho! hasta sudaba como un simple campesino de Rosbasha... con mi mano aparté el cabello de mis párpados y...
Spoiler:
 
—¿Aún quieres dormir papi?
—¡¡AaahHhhhh!!— ni bien grité sentí un golpazo en el codo y abriendo mis ojos sobresaltado identifiqué que había sido una pesadilla... mi corazón latiendo muy fuerte, mi respiración agitada ahogándome... una simple pesadilla. Estaba allí sentado en un banco de ese metro, de ese ''subway'', así le llaman los neoyorkinos a este lugar subterráneo donde pasan gigantescas lombrices de metal a gran velocidad sobre unas vías de acero parecidas a las que usan los enanos en Gold dentro de sus minas, ese ''sistema de rieles'' ayuda a los humanos de este mundo a moverse más rápido de un lugar a otro, parece ser que esta clase de vehículos es muy común aquí: automóviles, motocicletas, trenes, camionetas... no relaciono mucho esos conceptos con las 'bestias de acero' pero, ya me acostumbraré y dejaré de llamarles como a bichos.

Ya en la ciudad me veían como un indigente, al menos así pasaba desapercibido, las cosas que habían pasado en el bosque, con Sarah, en esa zona en general... un desastre; había recobrado el conocimiento dentro de una camioneta roja y blanca, con curanderos de este mundo manoseándome. Al intentar recuperar mi daga terminé masacrando gente camino a ese lugar que Sarah llamaba con el término hospital, la camioneta chocó y sólo mi rubia sobrevivió además de mí, de ello me aseguré, en plena ruta no me quedó otra que abandonarla, si le echaban la culpa por mis actos, ¡eso sería el colmo de mis colmos! No conté los días que pasé acelerado huyendo con mis pies, sé que en el camino me alimenté de muchos vagos, deportistas que encontraba corriendo o trotando, animales callejeros y pocos salvajes... un asco. Mi olor era bastante más feo ya que azufre, y así me la pasé durante bastante tiempo hasta llegar a un parque tildado como National Park, evitando las carreteras y caminos lo más posible había encontrado ese lugar el cual para mi suerte tenía cerca ésto que se denomina subway, bendecido por el Divino Oscuro finalmente.

Las cajas mágicas como esferas de cristal de las que usan las adivinas pasaban imágenes de personas, con sonidos y voces y música, a cada tanto cuando le prestaba atención identificaba en ella a aquellos que se me escapaban cuando los atacaba cual depredador en busca de alimento: había dibujos míos, ¡me describían! Entendí que me había convertido en una amenaza importante, en esta dimensión era más difícil pasar desapercibido que en Gold, cuando asesinaba se emprendía una búsqueda persistente e inagotable por parte de los hombres y mujeres de ley ¡Era todo esto demasiado rigor para mí, demasiadas normas! ¡Me llamaban asesino serial! ¡Me etiquetaron de mil formas y ahora me la pasaba encapuchado y al margen de todo-y-todos! La verdad nunca había padecido tanto ser un criminal, nunca me había apuñalado tanto el remordimiento y el miedo como esta vez, mi pero pesadilla: la Tierra.
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MensajeTema: Re: Crónicas de Abysso III [privado] — (+18)   Mar 4 Sep 2012 - 13:16

Diario de Abysso
He oído que algunos me llaman slenderman, los cubos sonoros que algunos tienen a mano cuentan sobre la llegada del tal slenderman, pero sé que hablan de mí, parece ser que en New York no existe la magia ni nada similar, cuando era niño mi madre me contaba cuentos sobre un mundo como este, pero creí que sólo eran cuentos; ella solía realizar viajes astrales, desdoblarse de su cuerpo físico y visitar lugares, si he logrado sobrevivir hasta ahora a este mundo: es gracias a ella. Al poder recordar mucho de lo que me narraba se me comenzó a hacer más fácil mimetizarme con ciertos aspectos, era como vivir mis fantasías infantiles, pero no era imaginación. Lo que me tiene todavía más perturbado que la policía es aquella pesadilla, la que no podía olvidar, la recordaba como si hubiera sucedido realmente, ¿una hija? ¿yo? Por suerte han pasado dos días y dos noches desde esa congoja onírica y ese sueño aún no ha regresado.
---
El subway es oscuro y solitario cuando yo paso por él, en el día me oculto en sus rincones abandonados, en la noche cuando está a penas concurrido me siento de nuevo en Gold, la estrategia en esta ciudad no es la misma que en Gold, aquí se trata de liquidar y esconder el cuerpo, de ser más sigiloso de lo normal, de saber engañar y fingir con aún más astucia que en Rosbasha o lugares similares. Guardias y refugios sobran, es cuestión de llevarse bien con las ratas y el moho, también desalojar a la fuerza a uno que otro marginado e ir poco a poco dándole forma al "nido". El tétrico clima del subway es divertido, con sus brisas frías y silentes momentos, las luces que parpadean en el techo y las paredes estropeadas por la humedad tal vez.

Pero hoy mi aburrimiento era mayor, desde antes de llegar a este universo ya había comenzado a dejarme arrastrar por mis pensamientos, al no haber estado silenciando la mente por más tiempo del normal ya había comenzado a saborear la ansiedad como real, no como una ilusión de la mente, y cada vez me ponía más agresivo, y cada vez más egoísta... ya no sabía dónde acabaría mi historia, mi vida, mis días. Para callar el aburrimiento decidí subir hasta el callejón, pero alguien me seguía, desde hacían treinta minutos ese individuo me venía espiando, se sentaba no muy lejos de mí, me quedaba mirando, si me movía me seguía... eso era perturbador, un poco ayudó a anestesiar mi pereza pero yo seguía con desasosiego.
Llegué a darle la vuelta al callejón y a paso apurado quedé enfocado en dirección al muelle, tomé mi daga y me quedé a la espera de que él también doblara esa esquina, hacia mí, pero no podía evitar temblar casi deseando que continuara su camino hacia ... ¡lejos de mí!
Spoiler:
 
Un ruido de latas me alteró y cuando presté atención vi que sólo era un gato, me había dejado los latidos en la garganta, maldecía por lo bajo sin perder de vista que más allá de la niebla podía emerger quien me había estado hostigando hacía minutos.

Alguien había pisado unos vidrios rotos detrás mío, abandoné mi vigilancia hacia la zona del muelle y mis ojos vieron la sombra de alguien escabullirse como escapando...
Spoiler:
 
al rotar la veo con claridad, ¡¿una mujer!?
Spoiler:
 
Con una barra de acero enreda sus pasos hasta caerse,
Spoiler:
 
comienza a suplicarme que no le haga daño, que sólo buscaba a su gato, que creyó que había entrado al callejón como lo solía hacer... Tal vez ella vivía en uno de esos apartamentos de arriba, igualmente no era a ella a quien yo esperaba, no, no era mi hostigador.
Tranquila, no quiero dañarte, y sé donde está tu gato, acabo de verlo.
Pero ni bien le hablé, se puso en pie y salió despavorida, no quería saber más nada conmigo en esa callejuela.

Regresando distraído entre pensamientos por donde vine alcancé a pisar algo ni bien volteé a la dirección del muelle nuevamente, era... ¡El tapado para lluvia con el que se cubría la persona que me había estado siguiendo! Me paralicé allí mismo casi agudizando mis sentidos para esperar lo peor, pero a pocos respiros advertí que nada estaba sucediendo, fue en ello que un sonido a brazas y flamas me obligó a mirar detrás de mí, el pequeño fulgor anaranjado terminó siendo el que heló mi sangre, al clavar mis ojos con atención, entre chispazos la vi...
Spoiler:
 
—Buenas noches Abysso, vengo de la Fortaleza de Cristal, los Maestros han discernido el grave error de sus descisiones, y han concebido inadecuado seguir castigándote para que aprendas una importante lección de vida; como sabemos que a Delork Kas no accederás a ir a diferencia de lo que hacen los demonios comunmente por el gusto de hacerlo, la única pena que te sienta es la muerte— me informa la mujer caza-demonios apuntándome enseguida con una ballesta.

Los hechos estaban claros, los "Sabios" o "Maestros" de ese Mundo de Muertos esperaban castigarme por las ofensas que realicé contra sus ámbitos en toda mi vida de vagabundo por Gold, tal vez creyeron que con este castigo me cambiarían, y si lo lograban de seguro sus auras se fortalecerían por dicho logro... ¡en resumen! Yo había empeorado todo, ese plan se les fue al diablo, ahora sin dudas pensarán que eliminándome harán un acto de bien ¿o no? Bueno, no me interesa porque mi problema ahora es esta sierva de los Maestros, guardiana o cazadora era ahora mi verdugo, ¡y yo estaba en buena condición física, jáhj!

Antes identifícate mujer, aparecer en un vórtice de llamas no te da el derecho a pasarme por encima— le critiqué como si estuviera muy calmado frente a la situación, así escondería mi verdadero estado anímico, tal vez. Ella simplemente disparó la primer flecha la que pude evadir con torpeza, el disparo rozó mi brazo cortando la piel...
—Ivy Githa— expresó con su pronunciación amenazante; admito que su voz era sensual de todas formas.
Salí a los saltos con mis tentáculos aprovechando las escaleras oxidadas en los muros que nos rodeaban, fui como un mono cual pudo sobrevivir a los siguientes flechazos hasta llegar al techo; ella no se quedaría atrás y de seguro tenía habilidades bajo la manga por lo que busqué dirigirme a la calle más cercana...
Spoiler:
 
...desde ahí entraría por la boca-de-tormenta inhabilitada por su mala construcción, y me llevaría denuevo al subway, ¡ciertamente la perdería! Necesitaba tiempo para enfrentarla, prepararme, yo nunca fui buen guerrero, más bien oportunista y tramposo, y asesino, la única vez que me acerqué a una experiencia de guerrero fue a la par de Azoxeroth el demonio de sangre pura, y ese día perdí una pierna la que él me enseñó a recuperar ¿Qué habrá sido del espadachín?


Desenlace de la primer Trilogía de las Crónicas de Abysso [...]
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